Pedir desde la Municipalidad que "se anuncien con tiempo los cortes" me suena a discurso oportunista y que tacharía de irrisorio si no fuese por la seriedad de un problema que está soportando la población de Rosario. Casi seis años de "tiempo" tuvo la Municipalidad desde el año 2006 en que la Defensoría del Pueblo de la provincia intermedió por una presentación para que se regulara la entrega de permisos para construir 200 edificios sin ninguna planificación o previsión. Cualquier persona con sentido común conocía la desinversión de la EPE (y de Assa), pero también se sabía que esas inversiones, en caso de realizarse, necesitarían mucho más tiempo del que se necesita, tecnología mediante, para la construcción de más de mil edificios. El responsable primario por la calidad de vida y la sustentabilidad de la ciudad es la Municipalidad, que maneja el Código Urbano y los permisos para construir (que finalmente determinan la calidad de vida de los habitantes) y que fue puesta en alerta hace casi seis años mediante la presentación desestimada. Al decir "desestimada" se incluye a muchos profesionales de "Planeamiento" y a ediles obsecuentes que apoyaron las políticas o guardaron silencio. Algunos hasta se exprimieron las neuronas para concluir que "no se puede detener el progreso". Lo que no nos aclararon es que para ellos "progreso" significa no tener luz, agua o cloacas suficientes y contribuir por acción u omisión al caos vehicular en áreas de la ciudad. No tengo dudas sobre la responsabilidad de quienes tienen que manejar las inversiones de la EPE, pero ante los requerimientos y los pedidos de la Defensoría, esa empresa reconoció que la infraestructura no estaba en condiciones de responder a la demanda de 200 nuevos edificios. La Municipalidad, además de no haber tomado ninguna medida precautoria, embriagados por el mal llamado "boom de la construcción" practicó el síndrome del Titanic: ante la presencia de un iceberg aceleró a fondo los motores para la irresponsable entrega de más permisos de edificación que contribuyeron a esta "crónica anunciada". Cuando en la EPE se estaba "proyectando" una inversión para dar respuesta a la demanda de "200" nuevos edificios, la Municipalidad aprobaba más de "mil". Algunos se preguntarán, ¿y qué tienen que ver los problemas en el resto de la ciudad adonde no se construyeron edificios? La respuesta está en un párrafo de aquella presentación ante la Defensoría y ante todos los involucrados: "Sospechosamente, nunca existen políticas o mecanismos de regulación, mucho menos prevenciones ambientales para la preservación de la calidad de vida y el bienestar de los vecinos, cuando de grandes inversiones se trata". "Esta situación puede provocar un colapso de la provisión del servicio eléctrico en toda la ciudad, lo que podría verse agravado por un eventual re-direccionamiento de la oferta energética hacia las áreas mencionadas, con refuerzos en la infraestructura de cableado, transformadores y potencia, en desmedro de otras zonas, que padecerán bajas de tensión (lo que ya ha ocurrido). O en su defecto que nada de esto se realice y todos deban padecer las consecuencias, con apagones o cortes frecuentes".



































