A esta altura de los acontecimientos, el tema “Jaime”, el precursor de los transportes en la Argentina, se parece más a la película El Fugitivo. Pero la corporación política a la cual pertenece lo protege y tendrá sus razones, tal vez sepa mucho. No sería raro que aparezca en el puente Alsina o Avellaneda, o mejor en el Calatrava en Puerto Madero, es su barrio y queda más “cool”, como el banquero Calvi. Pero sería una pena porque este criminal, responsable de tantas tragedias, todavía tiene el tupé de no presentarse por falta de garantías. Me gustaría verlo pudrirse en la cárcel (como a tantos otros). Bueno estamos en la Argentina, donde en el cuento Caperucita se come al lobo. Lo dijo María Elena: este es el reino del revés. Mientras disfrutaba de los beneficios de los dineros públicos desviados en destinos caribeños o brasileños en contubernio con sus supervisados, la gente se mataba por su responsabilidad. ¿No estará en Olivos?


































