La ciudad está superada ante la creciente masa de automóviles, por ende resulta problemático estacionar. He publicado ya acerca de ciertos comercios, talleres, fletes, vidrieros y concesionarias, entre otros, donde la vereda y calle se ven invadidos por emprendimientos privados. Mecánicos que los arreglos los realizan en veredas, vidrieros, tapiceros, pintores que cortan o sopletean en veredas. Ahora trato de plantear un problema que se repite. Cada ciudadano es dueño de proteger sus bienes salvo que muchos deciden controlar y adueñarse de la vía pública. ¿Cómo se otorgan los discos para discapacitados? ¿Con qué fundamento en un frente de vivienda todos sus ingresos tienen cartel de prohibido estacionar y, si llaman a la grúa, la misma viene? ¿Esos carteles comprados en comercios o a veces pintados a mano qué autorización poseen para que estas personas se adueñen de la vía pública como si la vereda y calle les perteneciera? ¿Quién y cómo se regula la colocación de dichos carteles? ¿Qué se hace para los enfermos que viven de la mano que no se estaciona, sálvese quien pueda o cada uno atiende su juego?






























