El celular de la docente Alejandra Cugno fue encontrado la madrugada del sábado en la ciudad de
Santa Fe a partir de los dichos de José Luis Baroni.
El viernes Baroni se contactó en Santa Fe en forma casual con Américo
B., de 29 años en el cruce de Cándido Pujato y 4 de Enero, cerca del Sanatorio Americano.
El muchacho vive en Ceres y había llegado a la capital provincial porque
su esposa debía operarse en esa clínica. “Tengo que viajar al norte y no tengo plata. Te
vendo este celular (por el aparato móvil de la docente) en 20 pesos”, fue la propuesta que
escuchó Américo B. de boca del Colorado Baroni.
El muchacho compró el aparato, un Nokia 1100 negro y gris, con el
cargador. Con el dinero, Baroni pagó su viaje a San Justo, donde fue apresado el viernes. Allí
diría que había vendido el teléfono de la docente. “Comentó que quien se lo compró tenía un
familiar internado en el Sanatorio Americano”, explicó Juan Luis Hek, jefe de la policía
provincial. Con ese dato, cerca de las 6 del sábado, efectivos de la TOE ubicaron al nuevo dueño
del aparato en la habitación 109 de la clínica. Américo B. tenía el Nokia 1100 negro y gris de la
docente y se los entregó a los policías. El aparato no tenía el chip que pertenecía a Alejandra:
ese dispositivo fue el que se encontró en la plaza de San Francisco, tal como describe el inicio de
la nota central.































