Hallan a un hombre muerto a golpes en un banco de la plaza Sarmiento
Sentado en un banco de la plaza Sarmiento, a pocos metros de la escuela Normal 1, con la cabeza
prácticamente sobre las rodillas, desmayado, y con signos de haber recibido una feroz paliza. Así
hallaron el sábado a la madrugada a Oscar Tobares, de 56 años, quien vivía en la calle y solía
pernoctar en ese paseo público, y que murió poco después en Heca.
15 de marzo 2009 · 00:00hs
Sentado en un banco de la plaza Sarmiento, a pocos metros de la escuela Normal
1, con la cabeza prácticamente sobre las rodillas, desmayado, y con signos de haber recibido una
feroz paliza. Así hallaron el sábado a la madrugada a Oscar Tobares, de 56 años, quien vivía en la
calle y solía pernoctar en ese paseo público, y que murió poco después en el Hospital de
Emergencias Clemente Alvarez.
Por el crimen fueron demorados tres hombres adultos, también indigentes, que
viven y cuidan coches en la zona de Corrientes y San Juan. Esas personas declararon que no vieron
ni escucharon nada porque dormían, pero los investigadores sospechaban ayer que, al estar a pocos
metros de donde apareció Tobares sería difícil que no hubieran oído o visto algo. Las hipótesis de
los pesquisas eran dos: que pudo ser víctima de una pelea con alguno de esos hombres por motivos
que se desconocen o blanco del ataque de una patota.
El episodio se descubrió alrededor de las 2 de ayer. Unas personas que cruzaban
por la plaza avisaron a efectivos de la Brigada de Orden Urbano de la policía rosarina que había un
hombre sentado sobre uno de los banco en aparente estado de inconsciencia, malherido y bañado en
sangre.
En la cabeza. Tobares estaba sobre uno de los bancos ubicados en el sendero
central de la plaza que desemboca en el portón del patio del Normal Nº 1, a pocos metros de la
escuela. Parecía estar dormido, con la cabeza apoyada en las rodillas. A simple vista los
uniformados comprobaron que se trataba de un indigente por el estado en que se encontraban sus
prendas y por la falta de higiene que presentaba. Pero también advirtieron enseguida que el hombre
había sido víctima de una salvaje paliza: tenía la cabeza cubierta de sangre y la cara desfigurada
a golpes. Un gran charco bordó oscuro en el piso corroboraba ese diagnóstico.
"Las lesiones más importantes estaban en el cráneo y cuando lo encontramos
estaba perdiendo mucha sangre. Es evidente que lo golpearon varias veces con un objeto contundente.
El médico policial que lo revisó también constató hematomas en el tórax. Es decir que la golpiza no
abarcó sólo en la cabeza. Creemos que podría ser obra de más de una persona", comentó una fuente
policial. El hombre fue asistido luego por médicos del Sies y enseguida trasladado al hospital
Clemente Alvarez, pero a la hora de haber ingresado a ese centro asistencial falleció.
El caso comenzó a ser investigado por efectivos de la seccional 2ª, por razones
de jurisdicción, y de la Brigada de Homicidios, con conocimiento del juez de Instrucción Jorge
Baclini. La primera pista que siguieron los detectives para identificar a la víctima, ya que al
principio no se pudo establecer a ciencia quien era, fueron unos papeles y un DNI en mal estado que
estaban junto al cuerpo de Tobares.
Un hombre a la deriva. Los policías tenían los datos del documento, pero no
estaban seguros de que el indigente fuera su titular. La llave fue un número de teléfono celular
que estaba escrito en uno de los papelitos que aparecieron casi a los pies de la víctima. Así se
estableció contacto con un cuñado de Tobares, quien tuvo que acercarse hasta la morgue judicial
para reconocer el cuerpo. Fuentes de la investigación señalaron que el hombre asesinado era
alcohólico crónico y que se había ido de su casa de barrio Godoy hacía varios meses.
"Andaba a la deriva, durmiendo en las plazas. Tenía esposa, pero hacía varios
meses que se había marchado de la casa. Sus familiares dijeron que hacía bastante tiempo que no lo
veían y que no sabían nada de él", sostuvo uno de los investigadores. Con relación al o los autores
del crimen, el vocero indicó que tres hombres adultos que también viven en la plaza Sarmiento
fueron demorados en calidad de sospechosos.
"Son tipos grandes que viven en la plaza y hace mucho que cuidan coches sobre
calle Corrientes. Pernoctan sobre el techito de una casamata color bordó, que está a unos 20 metros
de donde estaba Tobares. Ellos declaran que cuando ocurrió la agresión estaban dormidos. Esto pudo
ser una pelea entre ellos o productor del ataque de un grupo de jóvenes", dijo un vocero de la
2ª.