Un hombre quedó demorado tras golpear salvajemente a una moza de un bar del centro rosarino. El hecho sucedió este jueves pero las empleadas del local aseguran que no es la primera vez que viven situaciones agresivas con la misma persona.

La agresión ocurrió este jueves por la mañana en un local de Sarmiento al 700. Sus compañeras aseguran que el hombre ya había protagonizado otros episodios violentos y que temen volver a cruzárselo.
Marcelo Bustamante / La Capital
Sarmiento 731, donde una moza fue agredida.
Un hombre quedó demorado tras golpear salvajemente a una moza de un bar del centro rosarino. El hecho sucedió este jueves pero las empleadas del local aseguran que no es la primera vez que viven situaciones agresivas con la misma persona.
El ataque fue en Leuda, ubicado en Sarmiento 731, este jueves por la mañana. Según trascendió, un hombre, que suele tener comportamientos agresivos y muchas veces se niega a pagar lo que consume, se sentó en una de las mesas de adentro del local.
Una de las empleadas se acercó, le tomó el pedido pero le pidió que pague por adelantado, antes de consumir. El hombre se levantó sin previo aviso y la golpeó en la cara.
Según comentaron sus compañeras, la joven terminó con una lesión en la nariz y heridas en el rostro. Además, compartieron que se encuentra en la casa muy asustada y que realizará la denuncia pertinente.
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Tras el ataque, el hombre salió caminando del local por calle Sarmiento para el lado de Córdoba. Una de las empleadas llamó a la policía y fue demorado.
Por otro lado, las empleadas del local remarcaron que no es la primera vez que se encuentran a este hombre. Todas resaltaron que muchas veces pidió y se negó a pagar, intentó robar algo del mostrador, empujó mesas e incluso intentó agredirlas físicamente más de una vez.
Algunas consideran que el hombre no se encuentra en sus cabales. Otras sostienen que "se hace el que no" pero entiende perfectamente lo que sucede. Como sea, las jóvenes sostuvieron que se sienten expuestas porque no saben qué puede suceder la próxima vez que se acerque al bar.



Por Emmanuel Paz
