Los políticos deberían plantearse seriamente la cuestión ambiental como una urgente prioridad. Hay que proteger el suelo de la desertificación, hay que pensar una agricultura sustentable, hay que construir acueductos por ejemplo en el norte de Santa Fe para que nuestros hermanos tengan agua del caudaloso Paraná para sí y para sus ganados, y no tengan que padecer y pensar en emigrar. Frente a estas urgencias me surge una pregunta "maldita": ¿el Puerto de la Música es más importante que un proyecto de riego para el norte santafesino? ¿El calor agobiante que estamos padeciendo y que tiende a agravarse cada verano es menos importante que "Las cuatro estaciones" de Vivaldi? ¿Represas y acueductos para nuestros hermanos tienen menos peso en las decisiones gubernamentales que la música acuática de Haendel? Por favor, pensemos en lo que puede llegar a pasar con nuestras comunidades del interior profundo si no se invierte en infraestructura hídrica, ya que el agua es vida, es salud, es higiene, es ganado, es huerta, es raíces y no éxodo. Tenemos el Paraná para solucionar el tema. Y hay tantos planes sociales sin contraprestación alguna. Tanto vago que podría servir a un gran plan forestal, incluso al costado de nuestras rutas. Falta coraje político y decisiones gubernamentales para ordenar el caos. ¿O estaré muy equivocado?



































