Llegó el día. Tras su exitoso paso por el Bafici en abril, en donde formó parte de la Competencia de Derechos Humanos, y después de su reciente estreno en Santa Fe, llega a la cartelera del cine El Cairo "El gran río", la película de Rubén Plataneo protagonizada por David Doudas Bangora. Allí se cuenta su odisea para llegar escondido en el hueco del timón de un barco desde Guinea a Argentina, un país que siempre se empeñó en invisibilizar sus profundas conexiones con la cultura africana. Ahora, además, está por presentar su primer CD donde le pone música a una parte de aquella historia.
—¿Cuándo y cómo se conocieron?
Bangora: Apenas llegué, en el 2006. Me hice amigo de una de las productoras y ella me presentó a Rubén. Yo ni me imaginaba todo esto de la película.
Plataneo: Empezamos a investigar en ese mismo año y en el 2007 arrancamos con la presentación del proyecto a concursos.
—¿Cómo fue ese camino?
P.: Ganamos el Morelia Lab de México y el Programa País del Incaa. Luego estuvimos en la selección de proyectos del Festival de Guadalajara, concursamos en el Raymundo Gleyzer y obtuvimos el primer premio; después ganamos el Fondo Heinrich Boll en Alemania, la coproducción con la productora Milcolores en Alemania y TS Productions de Francia, que colaboró en la logística de producción, sobre todo en lo que tiene que ver con el viaje a Africa. Y después de todo eso ganamos el Programa Estímulo de la Provincia de Santa Fe. Finalmente nos presentamos a la Segunda Vía del Incaa y también obtuvimos ese concurso, lo que nos permitió la ampliación a fílmico. Por eso comenzamos con un modesto documental grabado en mini-DV y terminamos filmando en HD.
—¿Cuántos días duró el viaje, sin comida ni agua?
B.: En total, 20 días, desde Konakri (la capital de Guinea) hasta Rosario. Pasamos como 16 días abajo, con la hélice y el motor y el ruido, que todavía escucho en sueños. Tuvimos que pedir que nos dejen subir porque el que estaba conmigo estaba a punto de morir. Igual estoy contento de estar en este país.
—¿Cuál es tu situación legal?
B.: Todavía no tengo documentos y no puedo salir del país. Soy refugiado. Ya hice los trámites pero estoy esperando hace cuatro años un nuevo DNI. Ya tengo el número, pero todavía no me dieron el documento.
—¿Cómo fue grabar en Africa?
P.: Sacamos los pasajes y a los 10 días hubo un golpe de estado en Guinea, después de una feroz dictadura de 25 años. Era muy complicado plantar la cámara en una calle. Igual grabamos muchísimo en 20 días. La familia y los amigos nos recibieron genial y la gente es muy amistosa. Pero fue duro, de hecho a mí me apuntaron dos veces a la cabeza y otra vez nos retuvieron con un tanque al lado de nuestro autito. De todas maneras no sufrimos violencia. Busqué belleza en la tragedia y terminé encontrando belleza en una epopeya
—Se estrena la película y a la vez se lanza el disco...
B.: Sí, ya estamos buscando la sala para presentarlo.
—¿Las canciones del disco cuentan tu historia y tu viaje?
B.: Exacto, el tema principal del disco se llama "Cruzando el mar" y cuenta cómo llegamos de Konakri hasta aquí y lo que pasamos en el barco. También hay un tema que habla sobre Rosario.
—¿Y desde que llegaste, a pesar de todo, quisiste grabar un disco?
B.: Claro, tenía esa idea ya desde mi país. Pero no podía. Mi mamá es de familia Marabú así que no permite que nosotros cantemos, así que lo hacía escondido. Yo soy el único de la familia que canta, que viaja y hace una vida tipo artista. Entonces aquí estoy libre para cantar.
Ficción y realidad
“Para mí la película es una puesta en escena muy dinámica y muy vital, que tiene que ver con lo que yo sé de los personajes y lo que pasa entre ellos y de lo que puede suceder al encontrarlos, entonces yo creo condiciones, elijo locaciones, y al hacerlo estoy cruzando las fronteras de las categorías. Para mí la intoxicación de los géneros es totalmente saludable. No creo en el documental y en la ficción, creo en el cine”, dijo Plataneo.