Hasta mediados de la semana pasada ingresaron este año a los Tribunales de
Rosario casi dos mil expedientes con solicitudes de disolución de matrimonios, un promedio de casi
doscientas por mes. Esta cantidad muestra una curva ascendente en los últimos años.
Para algunos especialistas, lo que reflejan los números tiene directa relación
con el crecimiento demográfico, mientras que otros creen que las parejas se animan a romper viejas
estructuras e imposiciones familiares, y deciden ir cada uno por su lado. Se habla de una tendencia
de autonomía, individualismo y realización personal que deja en segundo plano el valor familiar. En
su mayoría, los casos albergan un alarmante nivel de violencia.
Según el registro oficial de la mesa de entrada de los tres juzgados de familia,
en diez meses y algunos días entraron 1.914 pedidos de rupturas matrimoniales.
Fuiste vos. No, vos. La lectura de los guarismos muestra que hay un número
significativo de divorcios contenciosos (776 expedientes) en los que se busca al culpable de la
ruptura y su causa: adulterio, instigación al delito, injurias, abandono o violencia.
A la par, se encolumnan los 1.120 casos de separación conjunta, que solamente
buscan terminar el trámite sin focalizar los motivos ni los culpables. "He visto a mucha gente
llorar ante el final de un proyecto común", aportó de todos modos Lidia Bustamante, jueza del
Tribunal Colegiado de Familia Nº 4.
En tanto, la separación contenciosa (15 casos) es marcadamente inferior. Se
solicita, por ejemplo, cuando hay enfermedad de uno de los cónyuges. No disuelve el vínculo y no
habilita volver a contraer enlace.
Como contrapunto, en las oficinas del Registro Civil de la ciudad piden turno
para contraer enlace anualmente un promedio de 4.200 novios. "Esa tendencia no se ha modificado
sustancialmente en los últimos años", dijo la titular de la regional sur ese organismo estatal,
Mercedes Borzani.
Si bien esos números no son absolutos, marcan una tendencia. Mientras al mes dan
el sí ante el juez una 350 parejas, otras casi doscientes deciden separarse.
Con o sin papeles. Para algunos la familia –como institución– está
en crisis debido a la pérdida de los valores con los que fue concebida, y ligan ese fenómeno a una
tendencia individualista, de crecimiento personal y autogestión. El supuesto sentimiento amor que
gestó esa pareja, no puede batallar frente a los deseos de independencia.
Según la mirada de algunos jueces y una especialista en
derecho de familia, la estadística saca a la superficie distintas realidades.
Por encima de la ley. Mientras ve pasar cientos de endebles matrimonios por su
escritorio plagado de conflictos, la opinión de Bustamante es más bien sociológica y casi despojada
de todo fundamento jurídico. "La gente que se ama y quiere estar junta lo hace con papeles o sin
ellos, y también los que pretenden separarse. La Justicia es un soporte. La vida está por encima de
las leyes, explota por delante de todo", dijo la magistrada a La Capital.
La jueza vinculó el crecimiento de los divorcios a que la
clase media "perdió el miedo a decir, a denunciar. La mujer de un profesional ahora dice que la
engañan, no se calla. Se rompieron ciertas estructuras. No obstante, puede ser que haya un mínimo
incremento, pero también un crecimiento demográfico impresionante".
Más violencia. Un aspecto preocupante que devela conflictos sociales que
persisten a pesar del divorcio fue aportado desde la mesa de entradas del fuero de Familia.
"Los niveles de violencia que se evidencian en las causas
son realmente alarmantes. Ahora cuando se ordena una exclusión de hogar o una prohibición de
acercamiento no se sabe cómo eso va a terminar", dijo María Rita Basso, titular del área.
Incidentes. Ese indicador fue corroborado también por el juez Ricardo Dutto,
integrante del Tribunal de Familia Nº 5. "Es realmente impresionante la cantidad de escritos
(incidentes) que se ingresan en cada causa. Este año llegamos a 21 mil. Eso refleja cierta
conflictividad. Hasta que se aprobó la ley de divorcio, hace 21 años, estaba todo un poco más
tranquilo, no existían los niveles de conflictividad social que hay hoy", indicó.
Internaciones. Dutto no soslayó otro indicador que surge de las causas. "En 1985
ordenábamos una internación por año debido a desórdenes psíquicos de algún miembro de la familia.
En la actualidad, son tres o cuatro al mes en cada juzgado".
Finalmente el juez dijo que no hay más cantidad de separaciones, y
coincidió con Bustamante. "Ante un crecimiento poblacional muy acelerado y la gran demanda de
Justicia que existe hoy en día, pareciera que la estructura actual no es suficiente", estimó.