Del cardenal Bergoglio son conocidas y reconocidas sus acciones de caridad, excepto para los devotos de la religión “monoteísta” que reconocen una sola diosa con residencia terrenal –ellos renegaron de la iglesia Católica aún hasta después de conocida la designación del argentino Papa Francisco, saludado con alborozo por el mundo y en especial por América–. Los renegados dicen enterarse ahora de los actos de caridad del cardenal. Indigna tanto cinismo. Ya en funciones, el Papa ha producido el primer milagro, convirtiendo a los renegados y a su diosa, que ahora masiva y obsecuentemente se pelean por ser los primeros en expresar su devoción hacia quien se cansaron de vituperar durante una década. Ahora son más papistas que el Papa. Están claras las condiciones excepcionales del nuevo Papa, que con su sola entronización logra rescatar a diosa y renegados en cuestión de horas. También está claro que el Papa no ha cambiado su verbo, convicciones y acciones de cuando era cardenal. Los que ¿cambiaron? son los renegados, quienes nos consideran peces, capaces de tragar cualquier anzuelo. ¿Hay elecciones este año? Felicitaciones al Papa por el milagro.




































