Bonita palabra que figura en el diccionario y queda muy bien decirla, pues da un toque de culturismo que cae muy bien al común de la gente, pero como este país es un descerebrado mental, no saben de qué se trata y la aplauden sin cesar. La presidente en retirada, quiere seguir, en su egoísmo individual, seguir siendo el centro, hoy, de la oposición. Tanto es su egoísmo que no se ha dado cuenta de que las dádivas repartidas a sus seguidores, muy limitados por cierto, no podrán seguir siendo si no es a cambio de un trabajo genuino, y esto a los camporistas, acostumbrados hace más de doce años a la vagancia paga no lo aceptarán fácilmente y son caldo de cultivo para cualquier alteración del orden. Hasta el último día de su mandato mostrará las uñas de provocadora y de mala persona. No sabe que hay muchas cosas que se vuelven a recobrar, pero si la vergüenza se pierde nunca se vuelve a tener.



































