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El Jefe, en la mirada de sus fans

A un mes del emocionante recital que dio Bruce Springsteen en Buenos Aires, hoy se estrena en Rosario el documental “Springsteen & I”, una singular película que retrata los 40 años de carrera...

Jueves 17 de Octubre de 2013

A un mes del emocionante recital que dio Bruce Springsteen en Buenos Aires, hoy se estrena en Rosario el documental “Springsteen & I”, una singular película que retrata los 40 años de carrera de El Jefe a través de la mirada de sus fans. El filme, que se podrá ver en el Showcase, reúne desde videos caseros hasta imágenes inéditas de distintos conciertos, que reflejan cómo el músico nacido en New Jersey cambió la vida de sus seguidores.
  Con más de 120 millones de discos vendidos y numerosos premios —entre ellos 20 Grammys—, Bruce Springsteen es uno de los artistas más influyentes de la historia del rock. Discos como “Born To Run” (1975), “The River” (1980) y “Born In The USA” (1984) lo convirtieron en un clásico, con letras que rescatan historias cotidianas de gente corriente. A pesar de su éxito, “The Boss” (El jefe), como se lo conoce, nunca se comportó como una típica estrella de rock, y por otro lado se destacó por su compromiso social y político.
  El documental “Springsteen & I” está dirigido por Baillie Walsh, que cuenta con una larga carrera en el mundo del videoclip, y la producción ejecutiva está a cargo de Ridley Scott, el realizador de películas de culto como “Blade Runner” y “Alien, el octavo pasajero”.
  El director no tuvo que grabar ni un solo fotograma, sino que fueron los mismos seguidores de Springsteen quienes le enviaron los videos contándole la influencia de El Jefe en sus vidas. Walsh seleccionó las mejores historias: desde fans que lograron el sueño de abrazar a su ídolo en el escenario hasta un músico callejero que tocó junto a Springsteen. “Creo que fueron alrededor de 300 horas de grabación”, contó el realizador. “Desgraciadamente, no pude poner todos los buenos clips que nos llegaron”, afirmó.
  Walsh aseguró que el músico “vio la película y realmente le gustó, aunque debe ser un poco difícil para él. Después de todo, este filme es una carta de amor a Bruce Springsteen”, señaló. También dijo que ni el cantautor ni su entorno influyeron en el producto final. “Lo que Bruce hizo fue darnos las llaves de sus archivos y de su música sin limitaciones. La confianza que mostró en nosotros para realizar la película fue sumamente generosa, pero en última instancia en quien confió fue en sus fans”, explicó.
  El director agregó que el autor de “Dancing In The Dark” “inspira a las personas a ser decentes y amables, y eso es raro en una estrella del rock”. Además enfatizó que Springsteen es “una gran persona y un gran artista. Pensar que tiene 63 años y todavía está grabando su mejor música y ofreciendo algunos de sus mejores conciertos me inspira”.
  Aunque los fans son los protagonistas absolutos del documental, su director no cree que haya que ser un seguidor de El Jefe para disfrutar de la película. “Este filme es sobre el poder de la música y sobre la gente. Así que si estás interesado en ambas cosas, lo vas a disfrutar”, aseguró.
  Los testimonios proceden de fans estadounidenses, británicos, daneses, polacos y españoles, entre otros. “Somos amigos desde 1985, pero Bruce no lo sabe”, asegura una fan danesa de unos 60 años. “Yo perdí mi virginidad escuchando «Thunder Road»”, añade otra. Una madre revela que su hijo pequeño se dirigió a una foto de Springsteen llamándolo “daddy” (papá). Y un cincuentón evoca su vínculo con sus canciones mientras conduce y repentinamente se larga a llorar.
  El documental no se recrea en el factor “freak”. No hay desfiles de coleccionistas que hayan asistido a 400 conciertos. Una de las imágenes más emotivas la aporta una pareja que admite no haberlo visto nunca en vivo porque no podían pagar las entradas o porque no fueron suficientemente rápidos para comprarlas. “Pero no por eso dejamos de ser sus fans”, afirman, mientras bailan “Radio Nowhere” en la cocina.
  Entre testimonio y testimonio, la película incluye fragmentos de actuaciones del pasado (como imágenes en blanco y negro de “Growin’ Up” o del épico clímax de “Jungleland”) y escenas curiosas de shows más recientes. Entre ellas está la del chico que va al concierto con una pancarta en la que dice que su novia lo ha dejado y que está hundido (“I’m Going Down”, un guiño a la canción). Springsteen lo hace subir al escenario, lo abraza y bromea: “A mí me dejaron muchas veces. ¡Ahora lo estarán lamentando!”.

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