Los resultados de los comicios en la ciudad de Rosario conforman un nuevo paradigma político. La primera lectura demuestra el triunfo de espacios políticos que caminaron no sólo en la campaña sino que lo vienen haciendo desde tiempo atrás. Eso es lo que la ciudadanía ha reconocido: los votos que volcó el espacio de Firmeza para avanzar, sin los que el FPCyS no habría llegado a la Intendencia, los del FPV, Ciudad Futura y FSP. La ausencia de una mayoría en el Concejo Municipal provocará -espero- los debates de tantos temas que los ciudadanos esperamos. Desde los aumentos de tarifas, siempre necesarios para el Ejecutivo pero no lo suficientemente convalidados salvo por la inflación, y en ausencia de un parámetro social que nos implique, pasando por los gastos escandalosos en la remodelación de una plaza en el centro mientras grandes zonas de la ciudad claman por cloacas, repavimentación, centros maternales, centros de recreación y cultura, salud y capacitación en todos los ámbitos periféricos, merecerían en esta nueva conformación un amplio debate. Hablo de centros periféricos como puntos límite que se ubican tanto en las fronteras físicas como subjetivas de la ciudad, cerca de la Circunvalación e incluyen a todo ese "otro" que camina la ciudad en situación de ocupado-desocupado. La pregunta es para quiénes están pensados los proyectos de los concejales electos. Más allá de las respuestas primeras, esta vez el electorado ha buscado su propia garantía, real y concreta, de que las resoluciones del Concejo nos piensen a todos. Cada proyecto presentado requerirá de una mayoría construida por más de un bloque, una otredad más allá del mismo signo político. Esta necesidad obligará a nuevas conductas y estrategias políticas, sentarse a debatir, hacer circular otras palabras, romper con la dicotomía: a favor o en contra, levantando la mano sin la discusión, la escucha, la posibilidad de una tercera opción, quizás una que nos abarque más a todos. Rosario se adelanta entonces en un tiempo político diferente que me animo a creer devolverá a los ciudadanos rosarinos una ciudad mejor. Esta construcción fue posible, muy a pesar de estos candidatos. Su desafío es responder a esta situación planteando proyectos políticos acordes, garantizando la transparencia, completando los concursos, en los diversos ámbitos municipales, en el tribunal de cuentas, abriendo un debate sobre urbanización que vaya más allá del negocio inmobiliario, reconstruyendo el tejido social y cultural en general, generando nuevos espacios, reformulando políticas en este sentido, y revisando el gasto público, en todo caso, el uso racional, efectivo y eficiente del mismo. Son temas para los que la elección del 14 de junio ha puesto una cláusula de garantía que requiere de una nueva estrategia política. Bienvenidos sean aquellos que acepten el desafío. Hoy los primeros ganadores, son los votantes rosarinos.




































