Nuestros descendientes y los que ya estamos en la séptima decena de años, no conocimos a Perón en su plenitud como gobernante, conocimos una pálida imagen de aquel otrora presidente, y solamente nos llevamos por anécdotas de los que sí realmente gozaron de los beneficios de la primera Presidencia de Perón. Esto nos lleva a que nuestro análisis y el de las generaciones subsiguientes, sea tomado bajo el signo de un relato y no de la realidad, pero sucede que aquellos viejos conocedores del primer peronismo, por ley lógica del tiempo están lentamente desapareciendo, y casi no quedan relatores de aquella época. Si uno le pregunta a una inmensa mayoría de jóvenes sobre Perón, lo mas factible es que le digan que Perón y su obra no les interesa, y que eso es pasado. Es por ello que la disyuntiva del peronismo es seguir subsistiendo y seguir siendo la primera agrupación política del país, es por ello que para el peronismo es imperativo reagruparse, pero en nuevas figuras, y sobre todo jóvenes. Dejar de lado ya a los perimidos viejos caciques del partido y darles un retiro honroso, pero retiro al fin. Estos deben dejar el lugar a aquellos con nuevas ideas, dejar que el parido se rejuvenezca, eliminar a aquellos que se autotitulan peronistas y que nada tienen que ver con el autentico peronismo, de lo contrario irán progresivamente perdiendo batallas.



































