Quiero referirme, cordialmente, a la carta de Roberto Linares del 06/03/10. Los que escribimos sobre estas cuestiones, con la mejor buena voluntad, sólo hacemos referencia a informaciones recibidas de terceros, pues todo lo que ocurre en el mundo oculto es accesible sólo a los que han desarrollado o conseguido las cualidades para ingresar en él, a pesar de lo cual es ventajoso manejar muchas hipótesis para llegar a la verdad. Personas a las cuales se les suele llamar ocultistas como fueron Pitágoras, Platón, Blavatsky, Leadbeater, Besant, Max Heindel y otros lo lograron merced a una laboriosa tarea encaminada a despertar excepcionales cualidades, pero debieron dar pruebas acabadas de sus condiciones morales y espirituales para poder contar con el asesoramiento de otros más adelantados en una ciencia que se mantiene alejada de los ojos del mundo, de ahí que se la califique con ese adjetivo. Los esenios mantenían ocultos sus conocimientos y dentro de ellos se educó Jesús de Nazaret. Los neurólogos afirman que sólo está activa una mínima parte de nuestras neuronas cerebrales y los ocultistas dicen que el cuerpo pituitario y la glándula pineal, pueden hacer posible cuando son activadas, el ingreso a mundos ocultos o planos invisibles, donde ocurren cosas que no pueden percibir nuestros cinco sentidos. También sostenían la existencia de siete planos de manifestación dentro de los cuales nosotros sólo actuamos en el físico, que es en el único en el cual tienen vigencia temperatura, espacio y tiempo. Es necesario tener una ligera noción de la supuesta existencia de estos planos para considerar lo que podría ocurrir después de la muerte y sí sería factible nuestro retorno terrenal, lo cual merece una futura consideración especial.
































