Acaba de terminar el Mundial de Sudáfrica, hay un nuevo campeón, legítimo, merecido, y no puedo menos que ponerme a pensar cómo serían los festejos si nosotros lo hubiéramos ganado en lugar de España. La humildad del técnico Del Bosque reconociendo el triunfo "del grupo", el premio al esfuerzo, al sacrificio, a no renunciar al estilo de juego que los llevó hasta allí, etcétera. Luego habla emocionado el autor del gol del triunfo, Iniesta, sin gritos, sin euforia desmedida, dedicando su gol a un compañero fallecido y volviendo a resaltar el esfuerzo general "del grupo". Creo que fueron todo un ejemplo que de alguna manera tendríamos que imitar, aunque no me imagino a un Maradona humilde, menos aún sencillo en el festejo, más bien lo pienso desaforado gritando: "Ahora que me la sigan ch...". Qué lástima, ¿no? Tal vez es hora que alguien tome nota, todavía estamos a tiempo de cambiar. La Copa América es en el 2011 y sería lindo poder festejar algo.































