No recuerdo en mis 67 años un gobierno que se haya preocupado tanto por los jubilados. Nuestro sueldo subió y, de mi parte, debo agradecer eso. Por otra parte, pregunto: ¿qué relación hay entre una maestra que se inicia con casi 2.000 pesos y mi caso de profesora, jubilada en la Nación, con 40 años de aporte, 30 horas de cátedra y 1.900 pesos de sueldo? Pregunto a las autoridades nacionales que deciden, ¿vivirían ustedes con eso? Prueben un año a ver qué pasa. ¿Y lo de igual remuneración por igual tarea? No creo que tenga sentido hacer juicios interminables. Ese ingenio que se usa para fijar impuestos y organizar campañas, ¿no se puede usar para aplicar de una vez el 82 por ciento real? ¿Tienen idea de los cambios pedagógicos que tuvimos, la cantidad de trabajo y reuniones inútiles sobre cosas ya decididas? ¿Los cursos que hicimos y pagamos? No tenemos tanto tiempo para esperar como tuvimos para aportar. Por favor, hagan de una vez lo que es justo y lógico. Cuento con la mejor voluntad que tienen y, desde ya, les agradezco.
































