Cada uno tiene sus expectativas y el fracaso o la desilusión pasan por si se cumplieron o no dichas expectativas. Con respecto a la selección en Sudáfrica y particularmente la presencia de Maradona, me generaba temores de problemas internos, desplantes, peleas, cosas fuera de lugar, mal comportamiento en la cancha, salidas de los jugadores, maltrato a la prensa y cualquier otra barbaridad que este hombre podía llegar a protagonizar. Mas allá de su acostumbrada soberbia y falta de autocrítica, nada de eso pasó, así que eso fue lo positivo. La selección dejó, dentro de lo que tiene que ser la participación de una selección de fútbol en un mundial, una imagen normal, ni más ni menos que eso, normal. Y si uno va un poco más allá, se podría decir que el hombre Maradona, la persona Maradona, tuvo una experiencia normal, ganó, perdió, se frustró, lo que sea, pero normal, sin caer en lo que por lo menos yo temía, desbordes por sus adicciones y locuras que nos hubiera dejado muy mal parados ante el mundo. Desde ese punto de vista el Mundial fue positivo, muy positivo si es que se pudo, ojalá, recuperar a un hombre enfermo. Desde el punto de vista futbolístico, con los antecedentes de la calidad de juego en la eliminatorias y amistosos, no esperaba más de lo que se vio. Un equipo con muy buenas individualidades que respondió hasta que ese encontró con un equipo bien parado y con buenos jugadores que contó con una favorable circunstancia en un partido. Llegamos adonde nos merecíamos, un lugar entre los ocho mejores del mundo. Fue una participación acorde a lo que yo esperaba. Con una despedida desmedida en el resultado y dolorosa por ello, pero que nos pone en la realidad nuestra en el mundo del fútbol. Personalmente creo que Maradona debería dejar su lugar a otro técnico más experimentado y capaz, por ejemplo se me ocurre ahora Gerardo Martino, seguro habrá otros, eso lo tendrán que analizar los que supuestamente saben y dejando de lado intereses y mezquindades.































