Hace poco, una amiga uruguaya comentó sobre el ex presidente Mujica, y resaltó la personalidad, su honestidad, su modestia, su vida en total humildad, su viejo auto; en fin, todos los atributos de un gobernante que cumple su deber sin ostentación, un ser que el poder no lo cambió. Luego se refirió a nuestro país, con un presidente de primera como fue Arturo Illia, volteado por el Juan Carlos Onganía en un golpe de Estado, muy común en nuestra Nación, por militares siempre asociados al poder económico de civiles prominentes. Me contaba la oriental la semejanza de estos dos presidentes, y que al nuestro lo habían olvidado. Puede ser, pero yo lo recuerdo. Dicen los que saben, que la economía en la época de Illia había crecido un 9 por ciento anual, y mejorado los ingresos de la población y su salud. La acusación para derrocarlo fue que el dictador Onganía, con los civiles y militares que lo apoyaban, deseaban hacer un país como el del dictador Franco en España. Este demente general derrocó a Illia el 28 de junio de 1966. Lo moral para estos golpistas era tener el cabello corto, usar vestidos largos y sin escotes. La Iglesia de aquel momento apoyó a este dictador. La censura se implantó como norma, no sólo en los diarios y revistas, sino en teatros, películas, en toda expresión libre del pensamiento. Este dictador quería moralizar a la sociedad. La economía se la entregó a un colaboracionista, Adalbert Krieger Vasena, gran colaborador de instituciones financieras internacionales. Además influyó para que Argentina se adhiriera a la Doctrina de la Seguridad Nacional, auspiciada por Estados Unidos. El aparato represivo fue cruel, las universidades fueron ocupadas militarmente. A Illia lo habían apodado "tortuga" porque iba lento en los cambios, que eran todos buenos. Cuando lo sacaron de presidente se fue más pobre que cuando llegó al gobierno. Lo voltearon, se fue a su Córdoba natal, y en su provincia siguió trabajando humildemente hasta que murió, envuelto en la luz, que sólo los grandes pueden irradiar. Mi respeto a un gran presidente argentino.




































