Cuando estudié geografía de chico, me enseñaron que Argentina era una sola. Hoy a unas horas de una elección, que eligió un nuevo presidente para este país, se ve, sobre todo en las redes sociales, un país dividido, y si algo no entiendo es cómo no nos damos cuenta que estamos subidos al mismo barco. Yo tendría que pelear o matarme con mis amigos de Newell's, tendría que eliminar de mi grupo y/o barra entorno a todos los que creen en Dios, debería, obviamente, no hablar más con los que piensan distinto a mí. Había dos alternativas, la democracia existe, no se puede pretender perpetuarse en el poder, ni pensar que lo que uno dice es la verdad, que lo que uno hace está bien y que la oposición está mal. No escuché políticos decir lo que no hicieron, allá ellos, sólo escuché promesas, válido en campaña ya que para captar votos deben hacerlas, obviamente. Después el ganador debería cumplirlas, y el pueblo, si así no lo hiciere, debería tomar "el archivo" y pacíficamente persuadir que aquellas promesas se cumplan. Pienso que los políticos no saben expresar el "no". Les cuesta, y en el afán de llegar a la cima, prometen, como diría mi vieja, el oro y el moro. ¿Tenemos oro? ¿Tenemos moro? Creo que no, deberemos tener ganas. Es una gran oportunidad, la que hoy tiene el grupo de Cambiemos, con el ingeniero Macri a la cabeza. El llegó a donde está, gracias al voto de una parte del pueblo. Será difícil su gobierno, pero gobernando se puede. Hubo alianzas para poder llegar, deberá hacer alianzas para poder desarrollar las promesas. Si su oposición no lo ayuda, solo no va a poder. La oposición debe pensar también, que durante cuatro años puede pasar a tener una posición histórica, o una participación para el olvido. Todos podríamos sumar, restar es fácil, ya poniendo en marcha el "qué me importa" funciona. Argentina depende de nosotros, los argentinos. Los archivos son los testigos y jueces de todo lo peor que nos ha ocurrido. Muy poco inteligente sería que el nuevo gobierno no aprendiera de los errores. Todos nos equivocamos, permanentemente, pero somos los que hacemos cosas, los que no participan, no se equivocan. La historia la podemos escribir todos. Somos el mejor país, a pesar de todo lo malo vivido, estamos en pie; cuando dejemos el egoísmo de lado, nos convertiremos en potencia. Lo ideal sería pensar y hacer en paz.



































