Tal vez sea una pregunta inocente o ilusa, pero de verdad me pregunto cuándo será el día que los que se llaman oposición comiencen a deponer actitudes personalistas y se unan en la construcción de un verdadero país. ¿Por qué me dirijo a la oposición? Simplemente porque todo lo que sea kirchnerismo y/o peronismo es sinónimo de corrupción. En honor a la verdad debo decir que también hay peronistas honestos. Lamentablemente en esto de oposición, debo involucrar a todos aquellos que se ufanan en protestar y en recriminar los tantos desmanejos del gobierno, pero ninguno de ellos quiere bajarse del trono en que se han subido. En un programa de TV, la titular del GEN, Margarita Stolbizer, creo que tiró la fórmula ideal para la recomposición del país en todas sus instituciones. Entre otras cosas dijo que sería interesante juntarse en una mesa con Pino Solanas, con ella como representante de una rama del radicalismo, con los socialistas de Santa Fe, con algún miembro del Poder Judicial (no comprometido) y con algún otro representante de los movimientos sociales, como ser Víctor De Gennaro, y seguramente algún otro. Expresó en forma muy breve que seguramente de cada una de estas fuerzas se podría extraer muy buenas ideas, tratar de juntarlas para la elaboración de un proyecto de país. Evidentemente esta propuesta no fue recogida por ninguno de los llamados opositores, y a mi, en forma personal, siendo un humilde ciudadano que sigue los pasos de la política nacional desde hace muchos años, me han vuelto a desilusionar , o por lo menos abrir un compás de espera a una reacción realmente patriótica. Lo lamentable sería volver a 2011, con la incógnita de a quien votar ya que lo que hay es de lo peor y no se vislumbra nada importante, aunque sea en construcción, para impedir tantos atropellos de un matrimonio sin dignidad ni moral, juntamente con un equipo de seguidores oportunistas y trepadores, tan inmorales como sus jefes. Esto es una simple expresión de alguien harto de tantas injusticias y atropellos, y que además participó en innumerables movimientos sociales en las que vivió las grandes ignorancias políticas populares y cayendo en las promesas nunca cumplidas por los distintos mandatarios. No quiero enumerar las atrocidades cometidas por este innombrable matrimonio, pues sería de nunca acabar y no quiero aburrir a gente honesta y luchadora. Ya en el ocaso de mi vida espero ver un atisbo de algo de se esté gestando para lograr el cambio y para el beneficio de todos los trabajadores del país, y para recuperar la independencia política, social, económica y cultural que alguna vez tuvimos.
































