Me parece repugnante bajar los brazos si el candidato que uno quiere no gana. Repugnante que la bronca ciegue a tal punto que el único pensamiento sea "no veo la hora de que salgan mal las cosas para callar a los que votaron distinto". Como si las personas votaran a partir de distintos objetivos. Como si la votación fuera una competencia del pueblo. Las personas —o al menos eso quiero creer— votan porque les interesa el bienestar de su país. Cada uno lo verá desde un punto de vista distinto y votará a partir del mismo, y eso está perfecto. Cada uno vivió la realidad del país a través del tiempo de distintas formas. Cada uno sintió mas creíble las palabras de un candidato que del otro. A todos en parte nos han mentido y todos muchas veces recibimos información que está mal o no, y decidimos o no tenerla en cuenta. No sos un "tarado" por votar a Macri o a Scioli. No sos un "concheto" ni un "negro". Mientras tengamos esa mentalidad no importa quien gobierne el país, las cosas van a estar mal. Tenemos un derecho hermoso que tal vez no se cumpla al ciento por ciento y en lugar de usarlo como herramienta lo usamos como arma. Peleas con la familia, con los amigos, con los compañeros. Hoy ganó Macri, y no sé si es mejor o peor, no sé si vamos a empezar a estar bien o aún peor. Lo que sí sé, con certeza, es que si nos dedicamos a decir "tenía razón", o a trazar líneas y mirar con desprecio, ya perdimos hace rato. Yo, particularmente, espero que estemos bien, confío en que puede ser así, y no me olvido de que con votar mi parte no está cumplida, que ahora me toca a mí gobernar un pedacito de este país, y espero saber hacerlo sin odio. A quienes tengan otras ideas, espero priorizar la cooperación, porque es la única forma que existe de avanzar.



































