Tuve la suerte de poder presenciar el momento exacto en que anunciaban al Papa Francisco, primer papa Latinoamericano de la historia, de nuestra patria, de nuestra tierra. Y debo confesar que sentí mucha emoción. El mundo entero asistía estupefacto a este hecho histórico y todas las voces de América se levantaron al instante para celebrar noticia. Todas menos muchas en Argentina, país natal de Francisco. Las redes sociales estallaron acusándolo de genocida, cómplice de la dictadura y no sé cuántas cosas más, todas voces cercanas a quienes por un hecho menor lo pusieron hace algunos años dentro de su lista de enemigos. Un hombre que jamás fue acusado formalmente por tales delitos en un país donde pasaron el peine fino (y en buena hora) por todos los involucrados en esos años de terror. Un tipo señalado por quienes lo conocieron desde siempre como un ejemplo de humildad, de perfil bajo y de ideales humanos y religiosos sólidos. Estamos muy acostumbrados a masacrarnos entre argentinos y a juzgarnos con una liviandad que exaspera. La dicotomía está tan arraigada en nuestra cultura. K-Anti K, River-Boca, Clarín-678, Messi-Maradona, todo o nada. Somos dicotómicos por naturaleza, vivimos alojados en extremos opuestos de una misma realidad y nos separa un limbo en el medio que muy pocos se atreven a habitar. Fui bautizado católico, me casé por iglesia y mis tres hijos van a escuelas católicas. Se podría decir que soy un católico con todas las letras, pero la verdad es que no lo soy, ni mucho menos. Soy lo que llaman un agnóstico, no estoy seguro de la existencia de Dios, no digo que sí ni que no y definitivamente no comparto la mayor parte de los dogmas de la Iglesia. Pero siento un profundo respeto por todos aquellos que profesan una religión, que sienten verdadera fe en Dios, en cualquier dios. La palabra religión viene del término latino religare que significa unir. ¿Qué mejor momento que éste para unirnos los argentinos en torno a una alegría común? ¿Cuándo será ese día en que nos abracemos todos y apuntemos juntos para el mismo lado? Si ese día llega, ese día seremos una gran Nación.




































