Algunas creencias son producto de la superstición, o simplemente de la estupidez humana como pensar que levantarse con el pie izquierdo trae mala suerte. Otras van más allá de la tontería y producen daños ecológicos, ejemplo: "Las lechuzas son pájaros de mal agüero y conviene eliminarlas". La ciencia ha hecho siempre lo posible para instalar la sensatez aunque no siempre con buenos resultados, basta ver en la historia y en el presente algunas acciones que atentan contra la vida. Me refiero entre otros hechos a la inmolación de fundamentalistas asesinando a inocentes ("En las guerras santas, Dios guía con la espada"). Estos razonamientos han provocado innumerables muertes por llevar a la guerra a pueblos enteros promoviendo cruzadas místicas o el odio religioso. Algunas creencias matan cuando nos convencen de que por pertenecer a "la raza elegida" es necesario acabar con las que son impuras o incultas ("El exterminio de los infieles indígenas es un deber de la civilización"). Otras creencias, lindantes con el absurdo, han justificado la esclavitud o la "caza de negros" pensando que se les hacía un bien a seres inferiores con escasa capacidad cerebral. En la actualidad observamos creencias que avalan la destrucción con argumentos nefastos como ser: "Fumigamos con glifosato pero tenemos más soja". "Al bombardear en aras de la libertad se justifican los daños colaterales". "El ozono seguirá intacto porque es un manto de protección divino". "La deforestación permite mejorar el nivel de vida a través de la madera". "Los pobres se benefician con el derrame de la riqueza". Ahora bien, si nos vemos como los dueños absolutos de la creación descartando el análisis crítico y racional de nuestras conductas, estamos complicados; lo estaremos además si no detectamos quiénes se benefician con estos preconceptos erróneos. Por último, estoy seguro de que la sabiduría nos persigue con buenas intenciones aunque los humanos no nos dejemos alcanzar por ella. Esta es también una construcción mental sin demasiados fundamentos, pero aunque escéptica, no es dañina. El sistema de creencias cuestionado se transmite en la sociedad en forma vertical, horizontal y en muchos casos de manera oficial, por lo cual un antídoto eficaz sería insistir en las escuelas con el ejercicio de pensar promoviendo una creencia que nadie cuestionará, la que Eladia Blázquez resumió en tres palabras: honrar la vida.



































