Mientras usted Cristina se la pasaba viajando en el Tango 01, cambiándose de ropa todos los días, comprando carteras de Louis Vuitton, Jorge Bergoglio llegaba a la catedral en el subte de la línea “A”, demostrando su austeridad, sencillez y humildad. Algo que evidentemente y a todas luces a usted le falta. Otra de las cosas que tendría que copiar es la “gran capacidad de escuchar” que tiene el nuevo Pontífice, según destacó el obispo de la Diócesis de Bariloche, Fernando Maletti, quien consideró que el nombramiento del argentino Bergoglio fue “una caricia de Dios” para los argentinos. Mientras todo esto estaba sucediendo, usted twiteaba lo siguiente: “Quiero contarles que algunas inauguraciones del acto de ayer, era muy raro que no estaban publicadas en ningún diario” (la pucha, con todos los diarios amigos que tiene, ninguno publicó lo de “sus” inauguraciones). Parece que hasta su “tropa” le está dando la espalda. Evidentemente, está sintonizando otro canal. Menos mal que le avisaron a tiempo y decidió asistir a la asunción del nuevo Pontífice. Con todo afecto.




































