Arqueólogos italianos creen haber hallado en los alrededores del convento de Santa Ursula, en Florencia, los restos de Lisa Gherardini, la mujer que sirvió de modelo (según se sostiene) a Leonardo Da Vinci para pintar la Gioconda, se informó ayer.

Arqueólogos italianos creen haber hallado en los alrededores del convento de Santa Ursula, en Florencia, los restos de Lisa Gherardini, la mujer que sirvió de modelo (según se sostiene) a Leonardo Da Vinci para pintar la Gioconda, se informó ayer.
Tres nuevas fosas que contenían varios esqueletos han sido desenterrados, anunció el Comité para el Desarrollo del Patrimonio Cultural. Los restos serán enviados a la Dirección General de Conservación de Bienes Culturales, que tiene su sede en Rávena (norte de Italia) para ser examinados, afirmaron los investigadores.
Durante los trabajos arqueológicos, también ha sido descubiertos los restos de una antigua casa parroquial, que podría haber sido construida por las Hermanas Franciscanas en este convento instalado en el siglo XV y principios del XVI.
El nombre oficial del famoso cuadro es Gioconda (alegre, traducido del italiano al castellano), en honor a la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo: la esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo, al que debe su apodo y que realmente se llamaba Lisa Gherardini (1479 -1542, aunque existe un intenso debate al respecto.
El cuadro, un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 centímetros, pintado entre 1503 y 1519,1 y retocado varias veces por el autor, sigue siendo un misterio, hasta el punto de inspirar las más diversas hipótesis entre los investigadores, llegando a asegurar incluso que fue un muchacho quien realmente sirvió como modelo para la Mona Lisa, una tesis que deja muy escépticos a los expertos del Louvre.
Recientemente, el Museo del Prado descubrió que en sus fondos guardaba un estudio "en tiempo real" de la obra de Leonardo, que un discípulo del genio renacentista habría pintado al mismo tiempo que el retrato del maestro.
La diferencia más notoria entre original y copia, el fondo, se reveló como un repinte tras una restauración, que reveló asimismo su gran calidad.
La autoría de este último se divide entre dos alumnos del maestro: Andrea Salai y Francesco Melzi.






