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Condenan a un joven por un robo que le costó la vida a su cómplice

Varios vecinos de barrio Larrea recuerdan la mañana del lunes 28 de junio de 2010. Cerca del mediodía las doñas de Génova entre Bolivia y Colombia observaron a una moto negra perseguida...

Jueves 16 de Mayo de 2013

Varios vecinos de barrio Larrea recuerdan la mañana del lunes 28 de junio de 2010. Cerca del mediodía las doñas de Génova entre Bolivia y Colombia observaron a una moto negra perseguida por un patrullero con el que cambiaba disparos. Poco antes de llegar a mitad de cuadra uno de los motociclistas, el acompañante, arrojó billetes al aire para generar sorpresa en la huida. Fue una súbita lluvia de dinero. El beneficio de los vecinos que lograron hacerse de algún billete fue mala fortuna para los motociclistas que escapaban tras asaltar a un distribuidor de tarjetas de transporte. A poco de cruzar calle Colombia, heridos por balazos policiales, la moto rodó y los fugitivos fueron detenidos.

Daniel Alberto Rostro, de 23 años, quien iba en el asiento trasero, recibió dos balazos y al día siguiente murió en el hospital de Granadero Baigorria. El conductor, Edgardo Jesús Amarilla, quien hoy tiene 25 años y sobrevivió a la balacera, acaba de ser condenado a siete años y seis meses de prisión por robo calificado por el uso de arma de fuego en carácter de coautor.

El juez de Sentencia Ismael Manfrin absolvió a Amarilla por el delito de abuso de armas, ya que se probó que el condenado no portaba armas. En su descargo Amarilla había dicho que desconocía que su compinche, es decir Rostro, tenía intención delictiva y que lo había llevado en su moto hasta el Distrito Noroeste, en Provincias Unidas y Junín, para que realizara trámites.

El juez Mamfrin escribió en su fallo que aún dando crédito a lo que dijo Amarilla a éste le habría sido imposible no advertir el asalto que cometía su compañero. La reconstrucción del hecho probó que Amarilla estuvo a tres metros del lugar donde estaba el auto de la víctima del robo.

Vale resaltar que de los 18.533 pesos robados la policía recuperó 5.016 pesos. Nadie de los vecinos de la cuadra que alcanzó alguno de los billetes llovidos esa mañana en barrio Larrea se acercó a la comisaría a efectuar devoluciones.

Plata dulce. El 28 de junio de 2010 a las 11.05 de la mañana Gabriel, un empleado de la empresa Transbank, estacionó su Fiat Duna bordó sobre Rafaela al 6600, uno de los laterales del Distrito Noroeste, a pocos metros de Provincias Unidas y las vías. Su intención era depositar 18.553 pesos que llevaba recaudados.

Mientras el trabajador, de 42 años, acondicionaba los billetes para colocarlos en un bolso, un muchacho se le acercó, le golpeó la ventanilla y le dijo: "Dame la plata". Gabriel trabó la puerta y el joven rompió el vidrio con un arma, una pistola calibre 9 milímetros de cañón cromado y culata negra. Acto seguido el empleado le arrojó todo el dinero que llevaba por la ventanilla.

Los dos en la moto negra tomaron por Provincias Unidas hacia el norte. Al pasar por la rotonda de Juan José Paso y Unidas fueron vistos desde un patrullero de la comisaría 20ª que comenzó a perseguirlos.

La Motomel 150 se detuvo en el semáforo de Unidas y Génova. Ahí los motociclistas advirtieron a la patrulla. Doblaron hacia el oeste por Génova y se inició la persecución durante 200 metros que incluyó la lluvia de billetes.

Al pasar el cruce con Bolivia el acompañante de la moto disparó contra la patrulla y desde el móvil repelieron. Escena que testimoniaron un par de vecinos. Ahí, para asegurarse la fuga, el acompañante, es decir Rostro, tomó la decisión de rifar el botín.

Cocinados a tiros. La calle Génova a pocos metros de Colombia estaba obstruida por máquinas viales que abrían cloacas. La patrulla se desvió pero los motociclistas rodaron en el pavimento. Amarilla contó que quiso frenar, pero no sintió su pierna, la que había recibido un balazo policial. También tenía un balazo en la ingle y otro que le ingresó por debajo de la oreja izquierda y le atravesó el malar.

Su socio, Daniel Alberto Rostro, llevó la peor parte. Su cuerpo tenía tres impactos: muslo derecho, tobillo derecho y en la región lumbar derecha. Menos de 24 horas más tarde, esa herida le costó la vida.

En la escena se incautaron siete vainas calibre 9 milímetros. Las pesquisas determinaron que del arma que portaba Rostro, que fue hallada dentro de una zanja con agua podrida, sólo se realizó un disparo.

Ante el juez Manfrin la fiscalía solicitó que a Amarilla lo condenaran a ocho años de prisión por entender que el acusado había incurrido en los delitos de robo calificado y abuso de armas.

La defensa de Amarilla, por su parte, solicitó la absolución entendiendo que no existió dolo de robo por parte de Amarilla. Sostuvo que tampocó se demostró con evidencia que Amarilla hubiera usado el arma. Finalmente el juez lo condenó a a siete años y seis meses de prisión.

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