Los canallas hace varios años que venimos comiendo del fondo de la lata deportivamente hablando. A causa del pésimo y dudoso manejo del club, llevado adelante por gente al menos inexperta, para no ser agresivos, y sin la transparencia necesaria. Resulta indispensable tomar real conciencia del atropello que, basado en el cariño popular que despierta Rosario Central, estamos siendo sometidos los socios del club. Aumento de cuota, bono contribución ayer, bono contribución hoy, y por todo el campeonato, cuentas no claras; el socio pone y sigue poniendo, ¿a cambio de qué? Multa de la Fifa por oscuro manejo en una transferencia, un documento en dólares, que no se sabe qué contraprestación ofreció, pago abultado a un ex técnico por mora y abandono del juicio, contrataciones inútiles y costosas con jugadores que no jugaron nunca, favores a intermediarios, sobre tasa de empleados. Asambleas truchas y anuladas por resultados contables dudosos. Más las que no nos enteraremos y, como siempre, para seguir con la tradición, saldrán a la luz cuando los nuevos dirigentes digan que las tienen que pagar ellos. ¿Cuál es el límite para atribuir semejante desmanejo: la inexperiencia, la inocencia, el país, como dijo el presidente, o la mala fe? A ver, gente de esta atribulada, mancillada y saqueada masa de socios del Club Atlético Rosario Central, si de una vez por todas nos ponemos serios. El cariño por el club, el amor tradicional por los colores, la historia, lo que representa Rosario Central para la ciudad… todo está bárbaro, ahí ponemos la pasión. Pero, ¿somos conscientes de en manos de quiénes ponemos nuestro dinero? ¿Logramos comprender que somos utilizados porque tenemos el corazón muy cerca del bolsillo? ¿Cuál es el vuelto de nuestra inversión, o cuál es el límite de nuestra paciencia? A las puertas de una nueva elección, como siempre en Central la apetencia opositora se multiplica por decenas. En consecuencia, y de una vez por todas, “vamos a vacunarnos en salud”. Exijamos, no hay otro término, ¡exijamos! la modificación o el agregado de un artículo en el estatuto del club, o mediante una presentación judicial o una declaración conjunta en Tribunales. Es decir, buscar legalmente el modo de dejar establecida con fuerza judicial punitoria una cláusula igual o similar donde se exprese: “Toda deuda no legalizada, o con acreedores de dudosa credibilidad, y/o desconocido origen, generada durante el mandato de una comisión, a cancelar durante o posterior al período activo de la misma, y que afecte al club, los responsables serán los dirigentes actuantes en la fecha de su generación, quienes responderán a las mismas con su patrimonio personal, sin afectar la tesorería de la institución”. Lo que equivaldría a decir en otras palabras: prohibido usar los aportes de los socios para tapar incompetencia o negocios turbios. Nadie con sanas intenciones puede negarse a firmar un pacto semejante o algo similar. A no ser que la desconfianza interna los lleve a dudar de sus pares, lo que los hace en principio descartables y de escasa credibilidad a todo el grupo. La lista opositora u oficial que para las próximas elecciones no incorpore una cláusula al respecto, no debe ser apoyada o votada por ningún socio, a no ser que nuestra inocencia y ceguera no tengan límites. El cariño por Central, incondicional y eterno… pero incondicionalmente estúpidos y eternamente estafados, no muchachos. ¿A quién no le cuesta ganar sus pesos? Para pensarlo y proponerlo. Participemos y exijamos o sigamos pagando bonos para que otros la repartan.




































