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Central recibe a Almirante Brown, otro escalón para estar más cerca

Encerrado en sus objetivos, como si le hubieran puesto anteojeras, el plantel canalla transita el último tramo de la B Nacional tratando de que nada lo altere.

Sábado 13 de Abril de 2013

Metido en su microclima, Central va. Encerrado en sus objetivos, como si le hubieran puesto anteojeras, el plantel canalla transita el último tramo de la B Nacional tratando de que nada lo altere. Sin mirar para los costados. Intentando que la concentración lo abstraiga de las sensaciones positivas que empiezan a bajar de la tribuna. El objetivo del retorno a primera está tan cerca que nadie quiere cometer el error de anticiparse a los hechos. Es que el antecedente de la última definición aún duele.

   Ese microclima parece ser el aspecto más importante a tener en cuenta para un equipo que sale de memoria y a esta altura ya parece desfilar hacia el tan ansiado retorno con 6 puntos de ventaja sobre el segundo, nueve por encima del tercero y, fundamentalmente, catorce delante del cuarto.

   En Central ya hace unas cuantas fechas que se habla más de la mente que de la pelota. Adentro de la cancha parece un equipo inalterable, casi robotizado para absorber los tres puntos y después manejar los partidos a gusto y placer. Y si no, al revés, empieza a debilitar a sus rivales en el último tramo de los partidos con una prepotencia física que abruma.

   Por eso la obsesión por no pecar con nada que los saque del objetivo. Por momentos pareciera que lo que les pasó al final del campeonato pasado los aterra y no quieren que haya nada que siquiera se le parezca. Es absolutamente comprensible. No es para menos.

   Es indudable que una cosa trae la otra. Si Central no fuera superior a sus rivales no podría construir la fortaleza mental de cada fin de semana para no dejarse llevar por ningún imponderable. Por más objetivo cuasi psicológico que se proponga el cuerpo técnico como aspecto fundamental, si el equipo no contestara con resultados, la batalla de la mente estaría perdida de antemano.

   Almirante Brown parece uno de esos adversarios que en la previa podría inducir al error. No viene bien, se quedó sin su entrenador emblema y tiene como meta llegar al final del torneo sin otra expectativa que sumar lo más que pueda. Aspiraciones pequeñas para una institución que cerrará la temporada con un balance futbolístico casi intrascendente.

   Hoy por hoy, esos parecen ser los partidos más difíciles de afrontar para Central. Primero, salir a la cancha convencido de que nada ni nadie los puede mover del objetivo y después marcar las diferencias futbolísticas que indudablemente existen con la mayoría.

   Pero más allá de que los protagonistas no den el brazo a torcer, la tentación es irresistible.

   Después de jugar con Almirante Brown, Central estará, sin dudas, una semana más cerca del regreso a la primera división.

   Es tan desproporcionada la diferencia matemática y futbolística con el resto que ni siquiera una derrota movería el amperímetro.

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