La "previa" de los alumnos comenzó el día de inicio de clases a las 5 de la mañana. Bombas de estruendo cornetas, espuma, papel picado y bombos. Un verdadero carnaval que despertó a todo el vecindario. Para completar el festejo no faltó el alcohol. El grito de "bariló... bariló..." lleno por varias horas la madrugada rosarina. Los desmanes que provocaron fueron varios, el accidente de un empleado de La Gallega que se estrelló con su moto porque estas criaturitas le tiraron espuma en la cara; el atropello que recibió una vecina que estaba hablando en las cámaras de TV, video que se vio en todos los medios de Rosario como también en Buenos Aires. Ahí quedaron plasmadas las caras de varios alumnos y en el estado calamitoso en que se encontraban. Qué vergüenza para el colegio, ¿será por eso que los directivos no querían que llamaran a la policía? Tomaron las calles como un sambódromo y los vecinos en sus camarotes observando el penoso espectáculo. Las autoridades del colegio tendrían que sancionar o expulsar a estos alumnos. Bueno, estarán pensando que perderían de cobrar la cuota de todos ellos. La señora ministra de Educación debe poner reglas más estrictas ante estos hechos, que se produjeron en varios colegios rosarinos. No sigamos metiendo la basura debajo de la alfombra, esto no pasa en un colegio de la villa, son todos privados y de una trayectoria de años. ¿Será porque no son cabecitas negras que no se los castigan?
































