A pesar de buscar retener los rodajes en Hollywood, los profesionales del cine pornográfico amenazaron al estado de California con marcharse si se ven forzados por las autoridades a trabajar con preservativos.

A pesar de buscar retener los rodajes en Hollywood, los profesionales del cine pornográfico amenazaron al estado de California con marcharse si se ven forzados por las autoridades a trabajar con preservativos.
Su amenaza pone en peligro una industria millonaria sobre la que no existen cifras oficiales, pero que goza de buena salud financiera, porque da trabajo a unas 6.000 personas, entre ellos unos 1.200 actores especializados en el género.
Además, la llamada meca del cine porno, que tiene su sede en el valle de San Fernando, en Los Angeles, puede producir entre unos 9.000 y 13.000 millones de dólares al año, y su partida contrastaría con los esfuerzos del actual gobernador de California, el actor Arnold Schwarzenegger, para agilizar la economía de este estado al fomentar el cine.
El ex Terminator creó una nueva comisión cinematográfica, en la que cuenta con estrellas como Danny DeVito y Clint Eastwood, entre otros, con la misión de encontrar fórmulas que eviten la fuga de los rodajes de Hollywood fuera del estado.
"El problema básico es que a nuestro público no le gusta ver preservativos", resume el productor de filmes pornográficos Mark Kulkis, presidente de la compañía Kick Ass y uno de los que amenazó con marcharse. Hasta ahora su uso en el set de filmación era voluntario y fruto de una autorregulación de esta industria, que se niega a aceptar una imposición estatal.


