El pasado 25 de abril se conmemoró el Día Internacional de la Concientización sobre el Ruido. La contaminación acústica es la que produce el sonido molesto e intempestivo; es decir, el ruido que afecta a la salud humana, produciendo trastornos físicos y psicológicos. El ruido contamina. A menudo, cuando se habla de contaminación sólo pensamos en desechos o basuras vertidas en forma descontrolada, en la emisión de humo a la atmósfera o en el vertido tóxico en ríos y mares. Pocas veces pensamos en el ruido. En Rosario, como en la mayoría de las grandes ciudades, el tráfico es el máximo responsable de la contaminación acústica. Según algunos entendidos en el tema las consecuencias de la polución sonora son: a) anomalías en la atención, alteraciones de sueño e insomnio, lo cual redunda en mayor fatiga y un bajo rendimiento en las actividades cotidianas. b) Aumento de la irritabilidad o agresividad de las personas expuestas al ruido. c) Dolor de cabeza y d) aumento de accidentes laborales en en entornos ruidosos debido a la disminución de la atención. Además, investigaciones realizadas han detectado que las personas expuestas cotidianamente a ruidos intensos y prolongados se muestran menos dispuestas a ayudar a los demás. Destacan también que aproximadamente el 80 % de la población de las grandes ciudades está expuesta de manera constante a un ruido mayor al recomendable, establecido en 65 decibeles. Rosario tiene una norma vigente sobre control de contaminación de ruido y vibraciones que es el decreto 46.542, del año 1972. La misma tiene por finalidad reprimir la producción y difusión de ruidos innecesarios o excesivos. En esta ordenanza se establecen niveles máximos para la emisión de ruidos de vehículos. Pero se trata de una norma con 40 años de antigüedad y creo que es hora de revisarla y adecuarla a los nuevos tiempos. Aunque mientras tanto, podríamos empezar por hacerla cumplir. ¿No le parece?
Alberto García
DNI 10.189.433
¿Qué cambia con que a la Justicia que tenemos hoy le agreguen o le saquen una coma, un juzgado, una cámara, si siempre va a ser y será una Justicia de clase, por más que busquen maquillarla con técnicas jurídicas aparentemente novedosas con títulos de democrática? Efectivamente, desde que el Estado, que no es una entelequia, fuera creado para que un sector de la sociedad pueda subyugar, disciplinar o someter a otro sector, y se mantenga en su sustrato realizando algún que otro maquillaje en su aparato judicial (gatopardismo), servirá indudablemente para que se sigan disputando la hegemonía los sectores de clase dominante que detentan el predominio que se manifiestan con distintos intereses monopólicos e imperialistas. ¿Acaso puede beneficiar al pueblo que sean 7, 11 ó 19 los miembros de la magistratura? O que sean uno, dos o cuatro las cámaras de casación? ¿O que limiten las medidas cautelares dando mayor poder al Estado en detrimento de los intereses de los más desposeídos? ¿O que el carácter del “orden público” limite los derechos de quienes luchan contra la voracidad del estado? ¿O los jubilados que deban esperar una eternidad para que sus herederos cobren si pueden, con sus lerdos y perezosos juicios? Si se pretendiera “democratizar” la Justicia debería aplicarse los juicios por jurados –previstos en la Constitución– donde el pueblo pueda decidir quién es o no culpable, administrar un presupuesto que permitan la creación de nuevos juzgados y modifiquen los códigos de fondo receptando los avances en doctrina y jurisprudencia internacional en la protección de pueblos originarios, mujeres y niños, como también a los sectores más vulnerables de esta sociedad. De cualquier manera todos sabemos que los que renovaron la Justicia colocando alfiles que obedecían al proyecto “Clarín” cuando eran socios, hoy buscan su cambio para buscar favores e impunidad a los nuevos socios o “amigos”, o bien, limarles sus potestades para que “la nueva justicia” favorezca con fallos acordes a sus intereses. El pueblo seguirá soportando las tragedias de la pobreza irresuelta, las inundaciones, la precariedad y flexibilidad laboral, los bajos salarios, mientras los de arriba se disputan el control de uno de los poderes del Estado para el impune enriquecimiento de sus bandas de amigos.
Amilcar Monti
Aguas turbias
Hoy en día es muy difícil llegar al sueño de la casa propia. Con esfuerzo, sacrificio y “desgracia” pude concretarlo. Obviamente, hubo que hacerle reformas y está demás decir lo difícil de comprar materiales y construir, pero mi indignación va hacia la empresa Aguas Provinciales, que ha resultado ser la verdadera piedra en la zapatilla y me ha impedido mudarme y gozar de mi hogar. Hace más de un año estoy a la espera de la conexión del servicio de cloaca y durante 13 meses de la conexión de agua potable. Al adquirir la casa no contaba con ninguno de los servicios indispensables : el pozo ciego estaba anulado, por lo tanto, previa instalación de los desagües cloacales en el interior de la casa, me dirigí a dicha entidad y solicité ambos servicios. Ante una extensa lista de requisitos que tuve que presentar, me tuve que hacer de paciencia de un lapso, según la propia empresa, no mayor a 5 meses. Excedido exageradamente ese lapso, comenzó mi maratón de reclamos personales y telefónicos que por supuesto fueron en vano, y aún me tienen a la espera y a la deriva. Más me enardece por las abismales diferencias de tiempos que manejan en relación a otras empresas como EPE o Telecom, que tras mi solicitud de servicio no llevaron más de 15 días en proveerme de los mismos.
Cintia Morelli
DNI 32.078.461
Un ángel y dos demonios
El pasado 25 de marzo, a las 16,30, en avenida Francia al 2348, dos demonios montados en una moto me arrebataron la cartera. La consiguieron fácilmente, dado que no opuse resistencia alguna, a pesar de lo invalorable de todo lo que llevaba adentro: documentos, estudios médicos, celular, etc. Pero no se conformaron con el botín, me empujaron y me tiraron al piso de la vereda con verdadera saña. ¡Qué valientes! Como si yo, a mi edad, iba a salir corriendo tras de ellos. Huyeron a contramano, sin demostrar el menor gesto de humanidad. Justo en ese momento pasó por el lugar mi ángel en la figura de un conductor del interno de la línea 127, quien, ante mis gritos y llanto, no dudó en parar y bajar a levantarme, secundado por algunos pasajeros que no volvieron a sus sitios hasta que me vieron de pie. Vaya mi reconocimiento a ese conductor, al que los directivos de la empresa deben ubicar y agradecerle por lo bien que la representa.
DNI 3.583.929
Agradecimiento a Pami I
Quiero expresar mi total agradecimiento a todos los médicos, enfermeros del cuarto piso, cocineros, personal de limpieza, de vigilancia, al director interno de terapia intensiva y demás profesionales de Pami I por la atención brindada a mi esposo Félix Astrada, paciente de ACV. También quiero agradecer a la dictora y paramédicos del 107, Ambulancia Expreso Vital, porque durante el tiempo que estuvo internado lo hicieron con calidad profesional y humanitaria no sólo hacia él sino también hacia toda la familia. Lo hago público porque en varias oportunidades he escuchado quejas de este nosocomio, si embargo, cuando me tocó utilizar este servicio recibí una buena atención, a pesar de su fallecimiento, y palabras de consuelo y aliento.
Mónica Priante Astrada
Gracias a Ipam y Ospro
Muchas veces utilizamos este medio para poder hacer llegar nuestros reclamos, quejas y cuantas otras para rezongar de las cosas cotidianas. Hoy, en cambio, quiero agradecer, felicitar, a un magnífico equipo de trabajo y humano que ha logrado que mi vida diera un giro de 180 grados, me refiero a los integrantes del centro médico Ipam, enfermeras, administrativos, al excelente equipo médico del doctor Alvarez (cirujano), Trotta (anestesista), Scoco (clinico), y doctora Aspitia (nutricionista). No quisiera olvidarme de nadie, todos desde el primer día que ingresé a la institución fueron de gran contención y maravilloso trato. No quiero dejar de recordar a Myriam Urquiza, mi enfermera de terapia. Hay gente que ama lo que hace, y sobre ella no tengo dudas que eso hace. Fuiste muy importante para mí en esa larga noche donde todo empezaba de nuevo para mí. Gracias, mil gracias. Además, hay algo importante que quiero destacar: llegué a este logro por el apoyo de mi familia maravillosa y afectuoso equipo de trabajo, pero sin el esfuerzo y compromiso de mi obra social tampoco lo hubiese logrado. Hablo de la Obra Social del Personal de Prensa (Ospro), a todos mi agradecimiento. Mil gracias por permitirme volver a creer y empezar otra vez.
Natalia Soledad Lapele
DNI 26.538.339
Aún lo estoy festejando
Central está en primera. Ha vuelto al hogar y ahora las cosas vuelven a ser como eran antes y nunca debieron cambiar. El papá faltó de casa por esas cosas de la vida y durante ese tiempo nada fue igual, pero ya pasó y sólo me queda decirle a los dirigentes, a sus opositores y a la hinchada en general, sobre esto que vivimos: ¡nunca más!, como dijo Strassera. (Barrabravas, por favor ¡abstenerse!). Lo festejé pero no haciendo escándalo, agrediendo o blasfemando. Lo hice como corresponde a un tipo bien nacido. Con calidad y respeto. El partido lo miré por la tele, solito, en casa. Las veces que probé ver a Central por tele y acompañado fue un fiasco, porque generalmente me toca estar al lado de un obtuso que no sabe cuántos corners hay en una cancha o cuánto dura cada tiempo. Pero el energúmeno habla, opina y discute. Por eso, yo observé a mi querido club por tele, sufriendo y en soledad. Cuando terminó el partido, con los ojos llorosos, pero alegre, eufórico, me dí cuenta que no estaba festejando solo, sino acompañado por mi viejo querido. Ese que me infectó con el virus canalla. La última vez que su espíritu estuvo a mi lado fue en la final de la Conmebol, pero aquella vez fue en el Gigante. Después vinieron las llamadas telefónicas, las bocinas, el Monumento, la televisión y algunos mails. Central volvió, pero no con la frente marchita sino con unas ganas bárbaras, lleno de orgullo y debo reconocer que el gran mérito es de esta hinchada de fierro. Porque hay que estar tres años en el infierno y seguir alentando, soportando burlas, poniendo guita, viajando. ¡Tres años, loco! Y …sí. ¿Qué quieren que les diga? ¡Es la mejor hinchada del mundo! Un párrafo para mi nieto Nazareno, canayón al mango. Cuando terminó el partido no se pudo comunicar conmigo porque estaba llorando. Más tarde, cuando charlamos, me dijo que en sus 15 años de vida, esta era la primera alegría que le daba Central. ¡No imaginás las que se vienen, Naza! ¡Gracias por entender! Esto es fútbol. Esto es Central.
Enzo C. Burgos
DNI 6.015.204