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Alcón, los ángeles y el teatro

El fallecimiento del gran actor Alfredo Alcón, ocurrido en la madrugada del viernes 11 de abril pasado, produjo tristeza en todos los círculos sociales argentinos que supieron de su calidad personal y artística.

Miércoles 23 de Abril de 2014

El fallecimiento del gran actor Alfredo Alcón, ocurrido en la madrugada del viernes 11 de abril pasado, produjo tristeza en todos los círculos sociales argentinos que supieron de su calidad personal y artística. Se decidió, con buena intención, velarlo en el “Salón de los Pasos Perdidos” del Congreso de la Nación, considerando que fue y será un orgullo para nuestro arte nacional. Sin embargo, en un principio se pensó en realizar su velatorio en el Teatro General San Martín, de la avenida Corrientes de Buenos Aires, idea que por algún motivo fue desechada. Me parece que ese hubiese sido el ámbito ideal para que colegas y público le rindieran un cariñoso y último adiós. Allí, el alma de Alcón se hubiera sentido más a gusto porque el San Martín es un teatro y sus salas, cobijaron muchas veces la virtud interpretativa del artista. “Noche de luna llena, noche de abril, sueño de un hechicero plata y marfil”, escribió Discépolo; pero ya ninguna luna alumbrará el sueño de Alfredo Alcón, el hechicero del escenario. Como quiera que sea, en el Congreso de la Nación la gente manifestó su cariñoso respeto al actor desaparecido; y así habría sido en cualquier lugar destinado para el saludo póstumo, porque si lo hubiesen velado en un galpón de cualquier barrio, la magia eterna de Alcón lo habría convertido en el famoso Bolshoi de la Plaza Teatrálnaya de Moscú. Ahora, como dicen en el ambiente musical, teatral y cinematográfico, Alfredo Alcón se fue de gira; debe andar haciendo representaciones celestiales y enseñando teatro a los ángeles, si es que a los ángeles les gusta el teatro.

Edgardo Urraco

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