Como es de público conocimiento, días pasados la presidenta Cristina Fernández sumó un nuevo capítulo al misterio kirchnerista al expresar ante un puñado de periodistas: ¿"Por qué otro Néstor, no puede venir otra Cristina?". A mi modo de ver y analizar algunas cuestiones del escenario político nacional, considero que, puertas adentro, en la intimidad de Cristina y Néstor, la decisión está tomada: el candidato presidencial en el 2011 será pingüino. El ex presidente no desperdiciará sus aspiraciones de llegar nuevamente a la Casa Rosada. En primer lugar, su esposa ya no cuenta con demasiada adhesión popular. Ciertos sectores sociales manifiestan su desencanto con la política social. Para muestra basta un botón. Según los datos del Indec del cuarto trimestre de 2009, los más ricos ganaron 23,5 veces más que los pobres. En el cuarto trimestre de 2008 la diferencia era de 23 veces. Y en el primer trimestre de 2010 alcanzó a 23,8 veces. En segundo orden, la oposición carece de propuestas e ideas superadoras, por ahora. Además, surgieron críticas entre sus referentes, me refiero a Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer. Esto, obviamente, agranda las chances del kirchnerismo para seguir gobernando la Argentina por cuatro años más. El candidato será pingüino y no pingüina. Ahora bien, si el patagónico regresa tal vez no sea por mérito propio, sino por debilidad e ineficacia de sus adversarios políticos.



































