Fue una de las bellezas más legendarias de Hollywood, una actriz que pasó de ser una irresistible estrella infantil a convertirse en la última decana de la gran pantalla, una mujer que encarna quizá más que ninguna otra la edad dorada de Hollywood.

Fue una de las bellezas más legendarias de Hollywood, una actriz que pasó de ser una irresistible estrella infantil a convertirse en la última decana de la gran pantalla, una mujer que encarna quizá más que ninguna otra la edad dorada de Hollywood.
Elizabeth Taylor murió en Los Angeles a los 79 años debido a una insuficiencia cardíaca. Ganó dos Oscar, pero era casi tan famosa por su vida privada como por su carrera profesional. Estuvo casada ocho veces, dos de ellas con el actor Richard Burton. Su tumultuoso romance fue una de las historias de amor que más dieron que hablar en el negocio del séptimo arte.
En los últimos años, la actriz se mantuvo cada vez más apartada de los focos, aunque siempre permaneció activa en la lucha contra el sida y fue una gran defensora de Michael Jackson, incluso cuando el rey del pop se enfrentó a seis cargos por abuso de menores.
Elizabeth Rosemond Taylor nació en 1932 en el acomodado distrito londinense de Hampstead. Su padre era un marchante de arte estadounidense y su madre una antigua actriz. La familia se mudó a Los Angeles en 1939 para evitar las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a los infatigables esfuerzos de su madre, consiguió su primer contrato en el cine en 1941, después de que los productores de Universal Pictures quedaran prendados de su belleza.
Taylor actuó en varias películas de poca monta durante su etapa adolescente, hasta que su cautivadora interpretación en "National Velvet" (1944) lanzó al estrellato a aquella niña que monta su caballo hasta la victoria en el Grand National. Pero ese papel también tuvo una cara negativa: Taylor sufrió problemas de espalda toda su vida debido a una caída que tuvo durante el rodaje.
La actriz siguió una senda de moderados éxitos hasta 1949, cuando a la edad de 16 dio vida a una joven de 21 años en “Conspirator”. Entonces ganaba ya más de 2.000 dólares a la semana. Un año después, llegó su primer gran éxito en un papel adulto junto a Spencer Tracy en la comedia romántica “El padre de la novia”.
Sin embargo, aún le resultaba difícil encontrar papeles dignos de un Oscar hasta que a finales de los 50 llegó un trío de nominaciones con “Raintree Country”, “Cat on a Hot Tin Roof” y “Suddenly Last Summer”. No lo consiguió, pero aquellos inolvidables filmes aumentaron su reputación y la ayudaron a hacer historia en 1960 con “Cleopatra”. Y fue durante el rodaje en Roma cuando conoció a Richard Burton y se enamoró de él. Un gran amor y un gran escándalo que les valió la condena del Vaticano, porque ambos estaban casados.
El punto álgido de su carrera como actriz llegó con los dos Oscar que ganó por “Butterfield 8” (“Una mujer marcada”,1960) y “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1966), en la que compartía cartel con Burton. Su relación fue tumultuosa, pero de sus siete maridos el de Burton fue el romance que marcó su vida, como revelaban sus cartas de amor. Su primer matrimonio duró de 1962 a 1974. Se casaron de nuevo un año después, y volvieron a divorciarse en julio de 1976.
“Desde aquellos primeros momentos en Roma siempre estuvimos loca y poderosamente enamorados”, dijo Taylor.


