A raíz de algunos comentarios sobre Sócrates, no muy felices por cierto, publicados en esta sección en la edición de La Capital del 17/12/11, cabe aclarar que este filósofo, como Moisés y Jesucristo, nunca escribieron sobre sus doctrinas. Fueron seres excepcionales llevados por premoniciones recibidas desde el Cosmos . Los científicos aclaran que la totalidad de los humanos no las perciben, pero como en este caso, por raras condiciones psíquicas, ciertas personas tienen el privilegio de captarlas. Sócrates era hijo de un cantero politeísta llamado Sofrónico y su madre una comadrona de nombre Fainerete. Según Plutarco, al nacer Sócrates su padre consultó el oráculo y este le aconsejó dejar crecer a su hijo en su aire sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos. La base de Sócrates de sus enseñanzas y que inculcó fue la creencia de una compresión objetiva sobre los conceptos de justicia, amor y virtud, y el conocimiento absoluto de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona bien nacida no desea el mal a nadie: a su vez, la virtud es el conocimiento y aquellos que conocen el bien, actúan de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional -hoy totalmente ausente- y en ese sentido influyó en su discípulo Platón y a través de éste, en Aristóteles. Sócrates fue receptor del cosmo, el principio de una mentalidad panteísta acerca de la naturaleza humana estrechamente vinculada con la clave monista ("todo uno") y panteísta (" todo es Dios"), esencia de cada cosa y también el principio (arje) de todo lo que existe. Teorías presentes en los tres primeros filósofos presocráticos, Tales- aquel del famoso teorema de nuestro lejano secundario-, Anaxímenes y Anaximandro. Referente a lo dicho en el epígrafe es como dijo Sócrates antes de morir: "hay personas sensatas, otras insensatas y algunas que deliran.


































