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Accidentada prueba del "plato volador" de la Nasa

La nave, lanzada a más de 35 mil metros de altura, pudo descender con diversos sistemas pero su paracaídas no se desplegó totalmente.  

Domingo 29 de Junio de 2014

La agencia espacial de Estados Unidos (Nasa) lanzó ayer un globo de helio que transportó una nave experimental con forma de plato volador, desde una torre en una base naval en Kauai en Hawai, para probar sistemas de aterrizaje para futuras misiones a Marte. Un nuevo blindaje inflable para frenar la velocidad de descenso de la nave funcionó, pero la prueba fracasó cuando un enorme paracaídas, que debía guiar al platillo a un amerizaje en el océano, no se desplegó apropiadamente.

El lanzamiento había sido demorado en seis ocasiones este mes por el tiempo inestable. El globo despegó a las 15.40 de Argentina y alcanzó los 36.576 metros de altura sobre el océano Pacífico tras dos horas y media de ascenso.

El Desacelerador Supersónico de Baja Densidad, la nave con forma de platillo, fue liberada del globo e impulsada con éxito por un cohete para alcanzar una velocidad de 4.828 kilómetros por hora, casi cuatro veces la del sonido.

En ese punto comenzó la verdadera prueba, recolectar información sobre una nueva estructura con la forma de un anillo diseñada para abrirse, inflarse y frenar el descenso de la nave.

Además, la nave llevaba un enorme paracaídas supersónico, el más grande que haya probado la Nasa, para guiar a la nave en su descenso al Pacífico. El paracaídas de 34 metros de diámetro no se desplegó totalmente, dijeron ingenieros que siguieron la prueba.

La cuestión no es menor. La prueba es parte de una desarrollo tecnológico más amplio para enviar exploradores más pesados a Marte y, eventualmente, hábitat humanos. Desde la década de 1970, la Nasa utiliza el mismo sistema de paracaídas para frenar sus trenes de aterrizaje y robots que posa en el planeta rojo, a medida que descienden a través de la delgada atmósfera marciana.

Sin embargo, para la exploración de Marte, la Nasa necesitará naves espaciales mucho más pesadas. Esto complica el aterrizaje y requiere un sistema de paracaídas mucho más potente y sofisticado.

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