En estos momentos estoy trabajando como repartidor de diarios y quiero destacar los actos de inseguridad que estamos sufriendo nosotros, los diarieros. Hace unas dos semanas fui asaltado mientras trabajaba, cerca de las nueve y media de la mañana, por dos individuos en moto. Por supuesto, hice la denuncia correspondiente, aunque todavía no recibí ninguna noticia acerca del elemento que me sustrajeron los ladrones. Hace un par de días, el 27 de noviembre, me enteré de que otro diariero de la zona también fue robado cuando estaba llegando al kiosco. Yo ahora me pregunto, ¿quiénes nos defienden a nosotros, los que andamos por la calle sacrificándonos todos los días para ganarnos la vida, porque estamos dando vueltas de aquí para allá y, por supuesto, que con la plata en la mano debido a que la manejamos constantemente a la hora de vender? Porque aquellas personas que tienen un lugar fijo de ventas pueden darse el merecido lujo de poder decidir a quiénes abrir sus puertas y a quiénes no, pero nadie protege a aquellos que estamos trabajando en la calle. Y digo todo esto, por supuesto que sin ánimo de desmerecer a ellos que tienen un local, pues todos sabemos la inseguridad que vive esa gente constantemente. Me doy cuenta de que estamos indefensos, que nadie nos protege como deberíamos ser protegidos y como corresponde a nuestro derecho como ciudadanos. Dentro de poco, y a medida que esto aumente su magnitud, va a sernos imposible a nosotros, los repartidores de diarios, poder dedicarnos a nuestra labor debido a la inseguridad que evidentemente está creciendo y afectando cada vez más a más personas. Este era un rubro que venía “zafando” hasta el momento, no teníamos registro de que otros diarieros hayan sido asaltados, pero esto cambió hace dos semanas y no parece que vaya a detenerse. Independientemente de aquello que me sacaron, la violencia se hace presente debido que yo fui amenazado de muerte con un revólver, y me di cuenta de que en ese momento mi vida valió el módico precio de un celular.
Hace unos días dejé olvidado el celular en el asiento trasero del vehículo RA 2136, conducido por Adrián Boohierz. Dicho celular es muy imprescindible para mí debido a que lo uso también para internet y además tengo agendados números de muchas personas, algunas de ellas de importancia. El conductor Boohierz consiguió mi dirección y me lo alcanzó a mi propio domicilio. Gestos como estos demuestran que aún existe gente decente.
Angel Eroles
El monumento nunca se hizo
En el año 1950, con motivo de cumplirse los 100 años del fallecimiento del general José de San Martín, se aprobó la construcción de un monumento en el Campo de la Gloria en San Lorenzo. Monumento que no se construyó, aunque se destinaron los fondos para ello. La historia argentina está plagada de actos que indignan. En el año 1949, viendo que al año siguiente se cumplía el centenario del paso a la inmortalidad de San Martín, el gobierno nacional promulgó la ley 13.661, sancionada por el Congreso de la Nación; la misma, en su artículo 8, inciso 1, establecía la construcción del monumento en el Campo de la Gloria en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. El presupuesto total de la obra ascendía a 4.389.500 pesos, la orden era comenzar la construcción en el año 1950, pero nada se hizo, hasta que, al llegar 1952, el presupuesto fue reforzado con el decreto presidencial Nº 991, del 23 de junio, firmado por el presidente Juan Domingo Perón, en cuyo artículo 4º encargaba al Instituto Sanmartiniano la prosecución de los estudios relacionados con el cumplimiento de las actividades establecidas en los incisos F, G y J del artículo 8 de la ley. La cuestión es que el dinero desapareció, Perón fue derrocado por el golpe militar en septiembre de 1955, encabezado por el general Lonardi, y los gobiernos que le sucedieron nunca hicieron nada para que la construcción del monumento se hiciera realidad.
Justo José Porteiro
LE 3.168.106
El pecado de ser vecino de un culto
Mi propiedad es lindera a un galpón ubicado en Av. Francia al 3700 de Rosario. Aquí funciona un culto evangélico donde se realizan reuniones casi todos los días. Como es habitual, este tipo de reuniones son muy ruidosas. No estoy en contra de la libertad de culto, sólo pido que insonoricen el lugar si quieren cantar, gritar o escuchar música elevada. Como regla mínima de convivencia, un grupo de vecinos solicitamos que moderen los decibeles; el pastor, a sabiendas, en distintas oportunidades nos pedía que si no nos gustaba que lo denunciemos. ¿Por qué puede ser? ¿por qué no se cumple con la ley?, ¿por qué quienes tienen que hacerla cumplir están ausentes?, ¿será porque vivimos después de los bulevares? Recurrimos a la GUM en varias oportunidades. Sólo vino una vez. Imaginen que este problema lo tenemos casi todos los días. Se hicieron numerosos reclamos en la Municipalidad, aún sin resultado exitoso. Sin embargo, existe una ordenanza que regula la actividad, al igual que el sentido común. Un domingo de septiembre pasado pedimos por favor que se bajara la música, no sólo que no lo hicieron, de milagro no resultamos lastimados. Fuimos intimados por los seguidores del pastor. Llamamos al 911, pero jamás vinieron. Pienso que tuvimos mucha suerte en que las cosas no pasaran a mayores. Este tipo de problemas como otros en nuestra sociedad son de fácil solución cuando se hace cumplir la ley; cuando el tiempo pasa, se hace un hábito y lo que es anormal pasa a ser normal, porque todos se acostumbran a estas situaciones. Hay muchos antecedentes en el país donde la Justicia falló a favor de los vecinos. Dicen que nadie puede estar encima de la ley, pero en este caso parece que no es así.
DNI 14.328.093
De cada uno de ellos aprendí algo
Desde el pasado 1º de agosto disfruto del beneficio de la jubilación. Quiero por este medio dar las gracias con todo mi corazón en primer lugar a Dios, por su infinita bondad, por cómo obró en mí, especialmente en momentos de debilidad, ante las crisis y las urgencias, cuando se necesita estar lúcida, entera y por sobre todo con paz interior. Gracias a las personas que atendí y cuidé siendo enfermera. Gracias a mis hijos por el tiempo que les falté por estar trabajando. Gracias a mis esposo porque me acompañó siempre y me hizo el aguante. Gracias a mi familia, especialmente a una, no la nombro, ella sabe todo lo que quiero decirle. Gracias a quienes fueron compañeros de trabajo; con los que compartí mucho tiempo, a veces buenos, otros no tanto, en el hospital Víctor J. Vilela, en el Policlínico Pami I, en la Dirección General de Enfermería de la Secretaría de Salud Pública, en el Hospital Roque Sáenz Peña y en el Carrasco, que fue mi último segundo hogar. De cada uno de ellos aprendí algo en distintos tiempos y en distintas circunstancias, aprendizaje que contribuyó a mi crecimiento personal.
Blanca Sumanski
DNI 5.988.285
Choferes de taxis
En varias ocasiones el chofer, al terminar su horario, deja el auto llevándose la recaudación del día, no atiende el teléfono y desaparece. El titular del taxi debe afrontar el gasto de una carta documento, el lucro cesante hasta incorporar otro chofer y el pago de multas que dejó, y aparecen en el sistema tiempo después. Este último “inconveniente” se resuelve consiguiendo que el chofer firme delante de la jueza, que se hace cargo de la infracción, quitándosela al titular. El problema que se presenta es que cuando la multa llega, el chofer que ya no trabaja como tal, no firma, y sumará un antecedente al titular. Así fue que me quitaron 15 días mi carné particular de conductor, a pesar de haberme hecho cargo del pago de la infracción. ¿Para qué sirven tantos documentos que certifican quién manejaba en el momento de la infracción del Ansés, de Servicios Públicos, de ATI? ¿Será necesario que la cámara enfoque al infractor? No está a mi alcance controlar al chofer en todo momento, pero las pruebas de quienes cometen las infracciones están y no son utilizadas. ¿Por qué ponen tantas trabas a los titulares que ofrecen un servicio a la ciudad?
Laura Irene Pire
DNI 22.595.478
Otra asamblea centralista
El próximo 4 de diciembre, cumpliendo con el estatuto del club y la reglamentación de AFA, con la necesidad estatutaria y reglamentaria de dar como aprobado el balance anual, los socios centralistas se volverán a reunir una vez más en asamblea para asistir a otra transgresión de las reglas, y del sentimiento canalla. Volveremos a ver la mesa de comisión directiva detrás de un corralito, rodeada o separada del resto de los asistentes por un grupo de personas que aplaudirán a los integrantes de la mesa y abuchearán al resto que pretenda tomar la palabra; a renglón seguido se pedirá la aprobación del balance por aclamación, y las manos del grupo se alzarán para aceptar lo que dificultosamente se escuchó en el gimnasio por el rebote del pésimo sonido, momento en el cual la comisión directiva dirá que la aprobación es mayoritaria y allí se termina el motivo esencial de la convocatoria. Acto este histórico en nuestro club. Luego tomarán la palabra algunos representantes de agrupaciones que de cara a la mesa directiva esgrimirán su momento de reproches, a modo de campaña proselitista, sobre supuestos arreglos y promesas no cumplidas entre ellos, sobre las cuales los socios nunca tuvieron noticias y mucho menos conocieron detalles. Mientras tanto el grueso grupo de infantería que se establece en una cuadra a la redonda y en el interior del gimnasio, al final de la asamblea se llevarán, como corresponde por su trabajo, tal vez el 70 % del sueldo adeudado al primer equipo de básquet de la institución, que vergonzosamente deja de jugar por falta de pago, eludiendo la responsabilidad del presupuesto anual, pésimamente calculado y burdamente transgredido según se observa. Terminada la asamblea como casi siempre abruptamente y por qué no con la huida de los fiscales y auditores cubiertos por los escudos policiales, los verdaderos socios, los que soportan en su corazón y su bolsillo innumerables atropellos y desmanejos, de los cuales se conocen datos periodísticos diariamente, o para peor padecen con ver jugar al primer equipo los domingos, seguirán diciendo al aire simbólicamente y para que no escuche nadie que “el club es de los socios”. La vergüenza termina con el diario y las noticias radiales del día posterior que repetirán hasta el hartazgo acusaciones y reproches en la asamblea canalla, directivos, socios y agrupaciones políticas (que abundan cada vez más en número) se agredieron verbalmente al borde de la agresión física, repitiendo los hechos históricos de estas reuniones, pero sin dejar nada en claro sobre las urgentes necesidades de un club tan importante y tan pésimamente representado, sin un recambio a la vista digno de semejante responsabilidad y con categoría necesaria para producir un cambio histórico.
Norberto Ivaldi
Nuevamente los colectivos
Como es de público conocimiento, el jueves 21 de noviembre pasado gran parte de la ciudad de Rosario se quedó sin transporte público para dirigirse a su trabajo (es decir adrede). Cada usuario se manejó de diferentes maneras; pero como lo mencioné en carta de lectores de fecha 04/11/2013 titulada “¿Qué pasa con la línea 110?”, esto venía ocurriendo a fines de octubre, y el 21 de noviembre colapsó. Me pregunto por qué las divisiones de las empresas no son más equitativas, algunos tantos y otros tan poco. Finalmente, el que siempre paga los platos rotos es el usuario que todos los días abona su boleto.
DNI 24.675.066