El gobierno está atravesado por las 3 R. Reactivación que no llega. Renegociación del acuerdo con el FMI que se demora. Reestructuración de la deuda que está estancada. El gobierno está bastante confundido, no hace pie en lo económico, y el debate puertas adentro ayuda poco. La suba de retenciones será un escándalo.
El gobierno luce perdido en la economía doméstica, en su relación con el FMI y en la renegociación de la deuda. Reactivar, renegociar el acuerdo con el FMI y reestructurar la deuda se ha tornado un problema difícil de encauzar.
Los precios internacionales no paran de caer, el complejo energético, petróleo y gas se ubican en niveles muy bajos a nivel internacional, esto sumado a la falta de una ley de hidrocarburos que le otorgue mayor seguridad jurídica a Vaca Muerta, hace que nada se mueva en ese ambiente.
El precio de la soja no para de caer y el gobierno preso de su relación con el Fondo Monetario Internacional desea subir retenciones. Ojalá no triunfen los burócratas del FMI, porque si ello ocurre, el presidente se comprara un problema político de cara a todo su mandato con el campo. Si bien es cierto que en el campo hay pocos votos, a no olvidar que es el sector que genera el 60% de las exportaciones, y este gobierno sin dólares de la balanza comercial es un fracaso.
La industria está lejos de mostrar una mejora en la actividad económica, con un dólar que poco ayuda para exportar, en el mes de enero las exportaciones cayeron el 0,8% y las importaciones descendieron el 16,1% está claro que muy pocos están importando bienes de capital e intermedios para invertir en las empresas. Las empresas del conocimiento gracias a los cambios en la ley de la economía del conocimiento también ingresaron en la oscuridad.
En resumen, sin reactivación a la vista, solo el turismo interno goza de buena salud, y el resto acomodando las ventas para ganar mercado, pero poco dinero.
La segunda R tiene que ver con renegociación con el FMI. Si bien hay buena relación entre el FMI y el gobierno, los economistas del fondo siguen siendo burócratas que no conocen las estructuras productivas de los países. Solo miran la hacienda pública, opinan que gastos bajar y que impuestos subir. Si el FMI cree que recaudando u$s 475 millones por aumentar las retenciones a la soja cambia la historia está muy equivocado, enfrentara al gobierno con el campo, la ecuación económica de sembrar soja no cierra en todo el territorio del país, y el área sembrada de la próxima campaña disminuirá o se sembrará con menos tecnología lo que afectara la producción de cultivos futura.
En la escala global, la devaluación de Brasil, hace que este país se lance a producir más soja para las próximas campañas. Argentina le está regalando el mercado mundial a Brasil, por nuestras torpezas impositivas. La clase política Argentina le hace ganar precio y mercado al productor de Brasil.
Argentina es el único país del mundo en donde los agricultores pagan para exportar. Estados Unidos en los últimos dos años les dio subsidios a los agricultores por u$s 28.000 millones, y parecería que extenderá los subsidios para la campaña 2020.
A pesar de todos estos argumentos el FMI quiere subir las retenciones a la soja, este empecinado en matar la producción, y el gobierno nacional, sin estrategia y perdido en el Fondo le podría dar la derecha, una verdadera lástima que el presidente este hipotecando su futuro político.
Por último, está la R de reestructuración de la deuda pública, en este ítem está más perdido que nunca. Los acreedores se habían entusiasmado con una reestructuración a la uruguaya, sin quita de capital e intereses, y solo modificando plazos con años de gracias. Esta opción no está más disponible. Sin embargo, el gobierno desea un acuerdo rápido, sin ceder en nada, y aplicando quitas al capital, intereses y años de gracia. No parece nada sencillo.
En conclusión, estamos perdidos en el fondo, sin negociaciones cierta para llegar a un acuerdo con el FMI y menos aún con los acreedores externos. El gobierno consumió sus dos primeros meses de gobierno en declaraciones sin efecto en el mercado. Se vio beneficiado por el acuerdo entre Estados Unidos y China, pero apareció el cisne negro del Coronavirus. La reactivación no aparece, y hasta los gobernadores se quejan de la falta de actividad económica.
Es falso que no hay plan económico, el plan de incentivar la demanda, cepo al dólar, congelar las tarifas, bajar la tasa de interés e incrementar gastos no está dando resultados. Se necesita un plan para incentivar la oferta, liberar el tipo de cambio, llevar las tarifas a precios reales y bajar el gasto público. Ya tuvimos un fracaso por probar con el gradualismo, hoy estamos en un gradualismo parecido, cedemos con el FMI, podemos caer en cesación de pagos y la economía no reactiva. Es tiempo de un acuerdo nacional y un giro hacia el realismo, el gradualismo fracasó y seguirá fracasando.