La industria metalúrgica volvió a mostrar signos de debilidad en marzo. La producción registró una caída interanual de 4,1%, acumulando así su octavo descenso consecutivo, detalló el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra). Si bien en la comparación mensual se verificó un leve repunte de 1,5%, el rebote no logra compensar las pérdidas previas ni modificar la tendencia contractiva que arrastra el sector desde comienzos de año.
En el plano territorial, la caída de la actividad se extendió a todas las principales provincias metalúrgicas, que concentran más del 90% de la producción nacional. Buenos Aires (-5,6%) y Córdoba (-3,1%) lideraron los descensos, mientras que Santa Fe (-0,3%) mostró una retracción más moderada, sostenida parcialmente por el desempeño de la maquinaria agrícola pero aún permanece en terreno negativo.
El deterioro también se refleja en el uso de la capacidad instalada, que a nivel nacional se ubicó en apenas 41,8%. Se trata de uno de los niveles más bajos en términos históricos y el menor de los últimos cuatro años, lo que evidencia la magnitud del freno productivo. En términos acumulados, la actividad metalúrgica registra una caída de 6,9% en el primer trimestre de 2026.
El informe advierte que el contexto continúa condicionado por la debilidad del mercado interno. En ese escenario, el leve crecimiento mensual aparece como insuficiente para revertir la fragilidad general del entramado industrial.
El empleo en la industria metalúrgica
El empleo tampoco logra escapar a esta dinámica. Durante marzo, el sector registró una baja interanual de 2,6% y una caída mensual de 0,4%, consolidando una tendencia de ajuste en las plantillas laborales.
A nivel sectorial, predominan las caídas. Cinco de los ocho rubros relevados mostraron retrocesos interanuales, con especial impacto en bienes de capital, equipos eléctricos, equipamiento médico y otros productos de metal. En contraste, algunas ramas vinculadas al agro y al sector automotor exhibieron señales de recuperación, aunque todavía incipientes.
El análisis por cadena de valor confirma este panorama heterogéneo. Las empresas que abastecen a la construcción y al consumo final son las más afectadas, mientras que aquellas ligadas a la actividad agrícola y automotriz lograron mejoras tras un período de fuerte contracción.
Las importaciones
El frente externo suma incertidumbre. Aunque las importaciones de productos metalúrgicos cayeron 16,5% interanual en febrero, el stock de bienes importados sigue siendo elevado. Para el sector, esta situación, combinada con los bajos niveles de utilización de capacidad local, podría estar indicando un achicamiento del mercado total más que una recuperación de la producción nacional. A esto se suma una fuerte caída de las exportaciones, que se desplomaron 35,6% interanual.
Las expectativas empresarias refuerzan el clima de cautela. Seis de cada diez compañías no esperan mejoras en su producción durante los próximos tres meses. Si bien se observa una leve recuperación en el indicador de expectativas, crece la proporción de firmas que anticipan un escenario sin cambios, lo que sugiere un estancamiento de la actividad.