Los precios subieron el 6,2% en el primer trimestre. El Banco Central subió la tasa para combatirla con un garrote, externalidades positivas y negativas. Subite a la bicicleta financiera.

Los precios subieron el 6,2% en el primer trimestre. El Banco Central subió la tasa para combatirla con un garrote, externalidades positivas y negativas. Subite a la bicicleta financiera.
Tras la suba de precios del primer trimestre del año, podría sobrevenir en el segundo trimestre es una inflación similar, con lo cual el primer semestre terminaría con una inflación del 12%, que proyecta un 24% para todo el año 2017. Estacionalmente, en el segundo semestre la inflación decrece por menores subas de las tarifas públicas, con lo cual queda abierta la esperanza de que la inflación se ubique en torno del 22% anual, pero eso lo veremos en la segunda mitad del año.
El Banco Central reaccionó como lo esperábamos. Ante una meta de inflación del 17% anual, y con un divorcio muy alto frente a la realidad, elevo considerablemente la tasa de interés.
El Banco Central interviene en el mercado fijando el precio de la tasa de interés en dos vías, a saber.
- En primer lugar, fija una tasa de corto plazo para las entidades financieras. Un banco puede colocar dinero en el Banco Central si tiene excedentes de fondos, o bien puede solicitar dinero ante faltante de liquidez. El Banco Central fija una tasa de préstamos y una tasa de colocación de fondos, el punto intermedio de esas tasas es del 26,25% anual. A esta tasa sólo acceden las entidades financieras.
- En segundo lugar, el gobierno absorbe pesos del mercado vía la colocación de Letras del Banco Central, conocidas por la abreviatura Lebac. En la última colocación, la tasa de corto plazo se ubicó en el 22,25% anual, la próxima gran licitación es el martes próximo, y en el mercado está letra está cotizando a una tasa del 24% anual.
Las entidades financieras les ofrecen a los ahorristas una tasa del 17,7% anual en promedio y 19% para grandes colocaciones. Los bancos no ven a un mercado tomador de financiamiento, ante la caída de negocios atractivos han reducido la tasa que pagan, para no incurrir en pérdidas.
En este escenario los inversores van arbitrando sus colocaciones en plazo fijo, y mutan a colocar sus ahorros al Estado en Lebac, con diferencias de tasas significativas que llegan al 6,3% anual para el promedio de los depósitos, y 5% para las grandes colocaciones.
Un instrumento que está creciendo a pasos agigantados son los Fondos Comunes de Inversión, en especial los que copian el recorrido de las Lebac. Son instrumentos a los cuales accedés a través de la plataforma del banco en Internet, y rentan una tasa promedio del 24% anual, con la posibilidad de permanecer el tiempo que quieras, pueden ser menos de 30 días, o más, según tu conveniencia y necesidad de fondos.
Para los que son adversos al riesgo de invertir en pesos, el Estado te ofrece colocaciones en dólares a tasas muy interesantes. El martes pasado se colocaron Letes a plazos de 90 a 360 días, en donde la tasa promedio se ubicó en el 3% anual.
Si pasamos al mercado de bonos, el Bono internacional con vencimiento en el año 2022 tiene una rentabilidad del 5% anual en dólares, pero hay que mantener el dinero a mayor plazo.
La pregunta obligada es ¿qué pasa con el dólar?
El dólar está siendo avasallado por el enorme ingreso de fondos del exterior a nuestra economía, por cinco vías.
1) El blanqueo de capitales sigue generando ingreso de dólares ya blanqueados en el exterior, se dice que desde Uruguay han ingresado más de u$s 1.000 millones.
2) El Estado Nacional y las provincias se siguen endeudando a tambor batiente, y habría cerca de u$s 9.000 millones en bancos oficiales próximos a salir al mercado para cambiar por pesos.
3) Hay un ingreso promedio de u$s 200 millones al mes en Inversión extranjera directa.
4) Ingresan unos u$s 200 millones por mes en inversión de portafolio.
5) En el trimestre en curso el país alcanza el pico de exportaciones por la venta de la cosecha gruesa.
Por estas cinco razones el dólar en el segmento mayorista cotiza a $15,25, y todo haría indicar que terminara recalando en $ 15.
En el segundo semestre el país tendrá sobradas razones para ver un tipo de cambio más alto, habremos dejado atrás el ingreso de dólares del blanqueo, y se habrán liquidado los dólares financieros. Las exportaciones comenzaran a mermar en la medida que no alejamos de la cosecha. Se vendrá la lógica dolarización de carteras preelecciones legislativas que se desarrollaran en agosto y octubre de 2017.
El dólar para fin de año se espera que alcance el nivel de $ 17,80 según la media de las consultoras del país. Esto implica una suba del 16,7% desde ahora a fin de año. Es un crecimiento menor que la tasa que pagan las Lebac del Banco Central. En este escenario los especuladores seguirán despreciando la compra de dólares y seguirán colocándose en pesos.
El tipo de cambio bajo genera externalidades positivas. Los precios de los autos bajan o se mantienen estables, lo que genera una mayor venta. En el primer trimestre del año se vendieron 250.000 unidades, por el efecto de mayor oferta, mejor financiación y precios estables. El turismo crece producto de precios estables y la financiación en cuotas. La contracara de estos sectores son los sectores más ligados al consumo, en donde textiles y calzados no terminan de arrancar, al igual que muchos sectores ligados al consumo masivo. También hay un impacto negativo en sectores ligados a la exportación, como el campo, ganadería y otros sectores que agregan valor a productos primarios.
El gobierno se jugó por planchar al dólar y apostar a un cambio estructural de largo plazo con menor inflación. A nuestro gusto, exageró la nota, podría haber apuntado a una inflación mayor al 17% anual, y no convivir con una tasa de interés tan elevada. La Argentina de la bicicleta financiera, le gana a la producción. A sacarse el overol, y ponerse el traje.



Por Florencia O’Keeffe
