Las primeras restricciones en el suministro de gas natural comenzaron a hacerse visibles y afectan a los usuarios con contratos interrumpibles: industrias, estaciones de GNC y grandes consumos. La medida busca preservar el abastecimiento residencial en un sistema que vuelve a operar con márgenes estrechos en la antesala del invierno.
El sector industrial se enfrenta a 30 días de corte del suministro durante el invierno. Si bien el fenómeno no es nuevo, cada año ante picos de demanda por bajas temperaturas, el sistema prioriza a los hogares y a los servicios esenciales, en esta oportunidad confluyen factores adicionales que profundizan la tensión: cambios regulatorios recientes, limitaciones estructurales en la infraestructura de transporte y una mayor exposición a la volatilidad del mercado internacional de gas natural licuado (GNL).
El presidente de la Federación Industriales de Santa Fe (Fisfe), Javier Martín, confirmó que en la provincia desde el martes se registraron los primeros cortes del servicio en las plantas con contratos interrumpibles. Este miércoles se prevé el mismo escenario.
Juan Manuel Rumin, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio, Garages y Afines de Rosario, explicó que en Santa Fe no hay estaciones de servicios con contrato interrumpibles, por lo tanto la situación no impacta en la provincia. No obstante, los vehículo se desplazan a otras jurisdicción podrían encontrarse con estaciones que no expendan GNC.
Capacidad de transporte
Consultado sobre la situación, Alberto Rosandi, presidente de EIyS SA, advirtió que el sistema gasífero argentino mantiene cuellos de botella persistentes en su capacidad de transporte, particularmente en los gasoductos Centro Oeste y Neuba II, que concentran una porción significativa del flujo nacional. A esto se suma la dependencia del nodo de Escobar, donde se regasifica el GNL importado para cubrir la demanda en períodos críticos.
Además, explicó que el contexto regulatorio también se modificó. "El esquema de importación de GNL implementado en 2026 intentó trasladar al sector privado la responsabilidad del abastecimiento, aunque finalmente volvió a quedar en manos de Enarsa en un contexto de mayor exposición a los precios internacionales. En invierno, el costo del GNL puede multiplicar entre tres y cuatro veces el valor del gas de producción local”, apuntó.
En paralelo, el sistema enfrenta una restricción estructural reconocida oficialmente: las principales obras de ampliación (compresoras y expansiones de gasoductos) no estarán plenamente operativas hasta el invierno de 2027.
Ante este panorama, Rosandi entiende que las consecuencias son previsibles. “Sobre la base de antecedentes recientes y proyecciones técnicas se estima que durante el invierno de 2026 podrían registrarse entre 15 y 30 días de restricciones parciales para el sector productivo. Los cortes impactarán prioritariamente en unas 70 grandes industrias y en estaciones de GNC, replicando episodios de años anteriores”, señaló.
En la región centro, incluida Santa Fe, la situación se agrava por la insuficiente expansión de los sistemas de transporte que conectan Vaca Muerta con los principales centros de consumo. “Se configura así una paradoja estructural: el país dispone de gas en origen, pero enfrenta limitaciones para llevarlo en tiempo y forma a la demanda”, resaltó Rosandi.
Por si fuera poco, el frente internacional tampoco aporta alivio. Las recientes tensiones geopolíticas incrementaron la volatilidad del GNL, elevaron los costos y reforzaron la dependencia de factores externos en momentos de alta demanda.
Impacto en la industria y necesidad de anticipación
Para el entramado productivo santafesino, el escenario no es menor. Las industrias intensivas en gas como las alimenticias, químicas, metalúrgicas y agroindustriales dependen de un suministro continuo para sostener su operación. “La energía no es un costo más, sino un factor determinante de la competitividad industrial”, subrayó Rosandi.
Cuando el suministro se vuelve incierto, las empresas enfrentan no solo mayores costos, sino también riesgos operativos y pérdidas de productividad. En este contexto, la gestión anticipada del riesgo energético se convierte en una necesidad estratégica. En la provincia comienzan a ganar terreno herramientas de gestión avanzada orientadas a anticipar restricciones y minimizar impactos.
Rosandi explicó que la consultora EIyS SA desarrolló un programa de alerta temprana energética para usuarios industriales, que permite prever escenarios de restricción a partir del monitoreo continuo de variables críticas: demanda, capacidad de transporte, condiciones climáticas y dinámica del mercado internacional.
Este enfoque habilita a las empresas a planificar reducciones programadas de consumo, activar sistemas alternativos de abastecimiento, implementar esquemas de “peak sharing” y recurrir a combustibles sustitutos —como fuel oil o GLP— en momentos críticos. En términos prácticos, se trata de pasar de una lógica reactiva cuando el corte ya se produjo a una estrategia preventiva, en la que cada empresa define cómo y cuándo adaptarse.
“Lo que ocurre hoy en Santa Fe no responde a un evento aislado, sino a una limitación estructural del sistema energético argentino. Mientras la infraestructura de transporte no acompañe el crecimiento de la producción y el país continúe dependiendo del GNL en invierno, las restricciones seguirán formando parte del funcionamiento habitual”, subrayó Rosandi.
Preocupación de los industriales
La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su preocupación por el abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) de cara al invierno, y los costos que acarrea a la industria. La entidad analizó el tema durante un encuentro de su mesa ejecutiva, en el que también se abordaron aspectos de la agenda industrial y analizar la coyuntura económica, con foco en la evolución de la actividad, el abastecimiento energético y la situación de los distintos sectores productivos.
“Uno de los temas centrales fue el abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL). Los miembros de la Junta destacaron la importancia de garantizar previsibilidad para el suministro energético, dada su incidencia directa en la continuidad de los procesos productivos”, indicó al UIA.
La junta directiva informó que mantuvo reuniones con la Secretaría de Energía y la Subsecretaría de Industria, en las que la entidad planteó su “preocupación por la provisión de GNL durante los picos de demanda invernal y por el costo que debería afrontar la industria, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas que incrementan la volatilidad de los precios energéticos y complejizan las condiciones de abastecimiento”.
En función de este diagnóstico, la UIA presentó una propuesta orientada a adoptar medidas transitorias para atenuar el mayor costo del abastecimiento de GNL sobre la demanda industrial, con el objetivo de preservar los niveles de producción.