El panorama de las pequeñas y medianas empresas en la región atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, atravesado por un proceso acelerado de desfinanciamiento que pone en riesgo la continuidad de miles de unidades productivas. Así lo advierte el último informe elaborado por el Departamento de Investigaciones de Apyme Región Rosario, que da cuenta de un deterioro financiero profundo en las pymes, cuyo síntoma más visible es la fuerte suba de los cheques rechazados por falta de fondos. Todo se da en un contexto marcado por la caída del consumo, la apertura comercial y tasas de interés que resultan incompatibles con la dinámica productiva
Juan José Sisca, presidente de Apyme Rosario, sostiene que el crédito dejó de cumplir su rol histórico como herramienta de fomento para transformarse en un recurso de emergencia. “Hoy las pymes no toman crédito para invertir, innovar o ampliar capacidad, porque no hay demanda. La mitad de las máquinas están paradas, literalmente tapadas con una lona”, describió.
En ese escenario, el endeudamiento se utiliza únicamente para cubrir gastos corrientes o cancelar compromisos previos, lo que deriva en una acumulación de pasivos que el dirigente define como una “deuda impagable”, con un paralelismo directo con el proceso de desindustrialización y exclusión vivido durante la década del 90.
Uno de los datos que más alarma al sector es la duplicación de los cheques rechazados sin fondos suficientes registrada en el último período. Para las pequeñas empresas, el cheque a fecha no es solo un medio de pago, sino el principal instrumento de crédito comercial ante la virtual imposibilidad de acceder al financiamiento bancario tradicional. Cuando ese mecanismo se corta, se agota el último recurso disponible para sostener la compra de materias primas e insumos básicos.
El informe de Apyme muestra que esta asfixia financiera se ve agravada por una política de tasas de interés reales positivas y elevadas, que no guarda relación con los ciclos productivos y dificulta cualquier intento de recomposición de las cuentas empresarias.
Las estadísticas oficiales que respaldan el relevamiento reflejan un fuerte retroceso del entramado productivo. En la provincia de Santa Fe, alrededor de 2.000 empresas cerraron sus puertas en los últimos dos años, con la consecuente pérdida de unos 15.000 puestos de trabajo registrados. Sisca subrayó que se trata de datos provenientes de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y del sistema de seguridad social, lo que permite dimensionar la magnitud real del fenómeno. Los números en rojo no paran, para 2026 desde Apyme ya observan que empeoran las cifras.
En ese sentido, preciso que a nivel nacional, entre octubre de 2023 y octubre de 2025, el empleo registrado se redujo en casi 572.000 personas, con caídas no solo en el empleo asalariado privado, sino también entre autónomos y monotributistas, lo que confirma el alcance transversal de la crisis.
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En Rosario, el impacto resulta particularmente severo. El indicador de facturación total de los locales habilitados muestra una caída sostenida en términos reales durante gran parte de 2025. La industria manufacturera acumuló una retracción del 8,8 % hasta octubre, mientras que el comercio registró una baja del 4,5 % en el mismo período. Estos números ubican al Gran Rosario como el tercer aglomerado urbano del país con mayor tasa de desocupación, que alcanzó el 8,9 % en el tercer trimestre de 2025, según datos oficiales provinciales.
Industria en jaque
Desde Apyme vinculan este escenario a un modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal por sobre el desarrollo productivo. El informe señala que la ausencia de políticas sectoriales, el desfinanciamiento de programas de apoyo, la paralización de la infraestructura económica y una apertura comercial sin resguardos colocaron a las pymes en una situación de competencia desigual frente a productos importados. A ello se suma el impacto del retiro de subsidios a las tarifas y la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, factores que erosionaron el mercado interno del que depende el 97,8 % de las unidades económicas del país y más del 76 % del empleo privado registrado.
Para Sisca, sin un cambio de rumbo que contemple la defensa del trabajo nacional, el acceso al crédito productivo y la recuperación del consumo interno, el círculo vicioso de cierres y despidos seguirá profundizándose. “Si no se fortalece el entramado pyme, que es el corazón del empleo y de la producción, el 2026 va a encontrar al sector en una situación de extrema vulnerabilidad”, advirtió, al tiempo que reclamó una estrategia económica que vuelva a poner en el centro a la producción y al mercado interno como motores del crecimiento.