El gasto público primario de la administración nacional cerró el primer semestre con una caída real del 2,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este resultado se obtuvo pese a que en junio registró una suba puntual del 3,7%. El acumulado de los primeros seis meses mantiene la tendencia a la baja.
Los rubros con mayores recortes fueron el financiamiento a las provincias y la inversión en infraestructura, mientras que las partidas destinadas a subsidios mostraron comportamientos dispares, de acuerdo con un informe de la consultora Analytica.
El documento subrayó que las transferencias a las provincias lideraron el ajuste del semestre, con una caída de 62,1%. Por su parte, la obra pública mostró una contracción acumulada del 32,4% en términos reales. En el detalle de junio, la baja en este sector fue del 74,9%, con retrocesos tanto en construcciones como en transferencias de capital.
Los subsidios
En contraste, el mayor incremento real del gasto se dio en subsidios económicos (29,6%), impulsado exclusivamente por los energéticos (73,7%). El sector transporte registró un recorte del 24% en el semestre, afectado por la baja en transferencias al operador ferroviario y al fondo de infraestructura del transporte.
El gasto en seguridad social tuvo variaciones mínimas durante la primera mitad del año. Las jubilaciones y pensiones mostraron una suba real del 1,3%. Por otro lado, las partidas para la Asignación Universal por Hijo (AUH) y asignaciones familiares se mantuvieron en niveles similares al año anterior, con un incremento de apenas el 0,3%.
En cuanto a la deuda flotante, que se refiere a los pagos pendientes del Estado, el reporte señaló que en el primer semestre del año, acumuló $3,9 billones, equivalente al 0,3% del PBI.
Derrame lento
El viceministro de Economía, José Luis Daza, reconoció que una parte importante de la población todavía no percibe los efectos del programa económico impulsado por el gobierno. “Mucha gente todavía no lo siente, mucha gente todavía no percibe, no recibe los beneficios, pero está todo cuajando para que se empiece a sentir de manera más intensa”, afirmó el funcionario durante una entrevista con la TV Pública.
Daza señaló que el programa económico atraviesa una etapa en la que comienzan a consolidarse sus principales variables y sostuvo que el objetivo es que esa estabilidad termine impactando sobre la actividad y el ingreso de la población.
Sin expansión
Consultado sobre la estrategia económica de cara a las elecciones presidenciales de 2027, el viceministro aseguró que el Ejecutivo no implementará políticas de expansión del gasto para estimular el consumo. Sostuvo que el crecimiento previsto por el gobierno estará basado en la inversión privada y en una mayor disponibilidad de crédito para familias y empresas, en lugar de un aumento del gasto público.
No obstante, reconoció que el acceso al financiamiento continúa siendo limitado debido a las elevadas tasas de interés. Según explicó, ese escenario responde a la cautela del sistema financiero y al peso que todavía tiene la carga tributaria sobre la economía.
El funcionario también confirmó que el gobierno negocia una nueva línea de financiamiento por u$s 1.100 millones con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y otros organismos multilaterales.
Por último, Daza aseguró que el gobierno aspira a llegar a las elecciones de 2027 con superávit fiscal, equilibrio externo, mayores reservas y un sistema financiero más sólido, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de la economía en un año electoral.