Economía

Aspectos impositivos del trabajo remoto para una firma del exterior

La pandemia favoreció la modalidad pero Argentina no cuenta con legislación específica. Los riesgos de la doble tributación, en el país y el extranjero

Domingo 28 de Marzo de 2021

La pandemia acrecentó la modalidad laboral del trabajo remoto. Muchos ejecutivos que habían comenzado a trabajar en el exterior y que regresaron al país antes del inicio de las restricciones aéreas impuestas por varios países, incluida la Argentina, debieron trabajar durante el 2020 (y en algunos casos hasta el día de hoy) desde sus casas para compañías en Estados Unidos, Brasil, Alemania y ello presentó un desafío para las subsidiarias locales que no tenían previstas tales situaciones.

Ya desde hace varios años, muchas empresas vienen utilizando esta modalidad para sus empleados como un beneficio corporativo e incluso un gran número de personas trabaja para empleadores extranjeros. Sin embargo, Argentina aun no adaptó su legislación laboral relacionada al trabajo remoto para el exterior, entendiendo como tal a la prestación de servicios para la generación de utilidades de una compañía extranjera y no la mera exportación de servicios.

Actualmente no existe una normativa específica laboral e impositiva para el trabajo transfronterizo a distancia, por lo que corresponde la aplicación de las reglas generales de tributación y si nos remitimos a la legislación actual. La ley del impuesto a las ganancias establece en su artículo 5 que constituye ganancia de fuente argentina “la realización en el territorio de la Nación de cualquier acto o actividad susceptible de producir beneficios o de hechos ocurridos dentro del límite de la misma, sin tener en cuenta nacionalidad, domicilio o residencia del titular o de las partes que intervengan en las operaciones, ni el lugar de celebración de los contratos”.

Resulta claro concluir que si una persona ejecuta actividades dentro del territorio argentino ya sea para una empresa local o extranjera, la contraprestación por dicha actividad deberá someterse a la normativa impositiva local. En este sentido, el salario percibido en el exterior por servicios prestados en Argentina en beneficio de una entidad extranjera constituye ganancia de fuente argentina dado que la persona está trabajando físicamente dentro del territorio nacional. Tal salario estará sujeto a impuesto a las ganancias y a las contribuciones y aportes al régimen de seguridad social.

Cabe resaltar entonces que la persona deberá estar incluida en la nómina local junto con el resto de los empleados de la compañía, a efectos laborales, impositivos y de la seguridad social y su remuneración estará sujeta a retenciones a través de la nómina local, lo que representa un desafío para las empresas que deberán tener en cuenta también dos aspectos fundamentales:

• Tiene que existir una sucursal o entidad local de la empresa del exterior que pueda incorporar al empleado a su nómina o trabajar de forma independiente (autónomo).

• Se deberá analizar la posibilidad de la refacturación de los costos laborales del empleado considerando las restricciones cambiarias actuales.

Esto genera algunas preguntas: ¿Quién asumirá el costo laboral? ¿La compañía local estará dispuesta a saldar tal deuda con la casa matriz con fondos que posea en el exterior? ¿Si el empleado ya paga impuestos en el exterior, quién se hará cargo del pago del impuesto de Argentina?

Es importante mencionar que las retenciones de impuestos que el empleado abona en el exterior por estar trabajando para una compañía extranjera no constituyen un pago a cuenta del impuesto a las ganancias en Argentina, dado que el salario recibido en el exterior no es considerado ganancia de fuente extranjera, como se explicó anteriormente, sino de fuente argentina.

En este sentido y a modo de conclusión, en caso de que la compañía no implemente lo dispuesto por la normativa mencionada, trasladaría la obligación de reportar el ingreso y pagar el impuesto al empleado, con las implicancias que ello tiene para ambas partes. Desde el punto de vista del empleado, al no estar prevista esa situación en la legislación impositiva, podría conllevar a que exista doble tributación si se diese el caso de pago de impuestos en Argentina y en el país donde presta servicios.

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