China

China aplasta la libertad de Hong Kong

China es una dictadura totalitaria de manual, la más "perfecta" del mundo, con un control milimétrico de su población

Viernes 03 de Julio de 2020

La nueva ley de seguridad para Hong Kong que promulgó el martes el presidente Xi Jinping y comenzó a aplicar a pura represión el 1º de junio el régimen chino en la ciudad (370 detenidos) es doblemente violatoria de las normas internacionales. Por un lado, es obvio que arranca de raíz los derechos políticos de que gozaban los hongkoneses cuando eran una colonia británica y, desde 1997, cuando la ciudad volvió a estar bajo soberanía china pero con un régimen de libertades que no existe en el resto de China. Viola también las normas y tratados internacionales sobre Derechos Humanos.

Pero esto ocurre en toda China desde siempre. China es una dictadura totalitaria de manual, la más "perfecta" del mundo, con un control milimétrico de su población gracias a las nuevas tecnologías y a un aparato de vigilancia y represión capilar sin igual en el mundo. Ahora aplicará ese modelo represivo en la ciudad díscola, ese peligroso mal ejemplo para el resto del país. Para la visión de una sociedad sin disensos y obediente de Xi, una herejía y un foco infeccioso intolerable. Más aún en tiempos de recesión y caída del empleo, algo que China no conocía en más de 40 años.

La nueva ley para Hong Kong viola la Declaración Conjunta Sino-Británica, es decir, el acuerdo bajo el cual Gran Bretaña traspasó a China la soberanía de la ciudad el 1º de julio de 1997 a cambio de garantías de largo plazo de que se respetarían las libertades que tenían los hongkoneses mientras fueron súbditos británicos. Aquella Declaración Conjunta, que tomó forma de ley local (la llamada Ley Básica) establecía que Hong Kong debería disfrutar de un alto grado de autonomía y libertades al menos durante 50 años, hasta 2047, bajo lo que se conoce como el régimen de "un país, dos sistemas".

Es lo que acaba de incumplir el régimen chino del presidente Xi Jinping. La nueva ley de seguridad castiga "la sedición, la secesión, el terrorismo, la subversión, la injerencia extranjera o cualquier acto que ponga en peligro la seguridad nacional". Un vocabulario siniestro que mucho recuerda al de las dictaduras militares sudamericanas de los años 70. El caso Hong Kong es una ulterior confirmación que el largo auge de las democracias, iniciado en los años 80 y que duró hasta inicios del siglo XXI, está en retroceso. La nueva tendencia son los regímenes autoritarios, del que China es el non plus ultra.

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