El mercado internacional de granos ingresó en una etapa de cautela. Después de varias semanas de subas impulsadas por las compras de los fondos especulativos, en los últimos días predominó la toma de ganancias mientras operadores e inversores esperan el informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), que se publicará el 12 de agosto. A ese dato se sumará el tradicional Crop Tour, que comenzará el 17 de agosto y permitirá conocer de primera mano el estado de los cultivos estadounidenses. El analista Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, consideró que ambos eventos serán determinantes para definir la tendencia de los precios en las próximas semanas.
"El mercado viene operando hace varias semanas con los mismos fundamentos y los fondos aprovecharon para tomar ganancias mientras esperan nuevas señales. El informe del Usda será el principal factor para definir la dirección de los precios en el corto plazo", señaló.
En el caso de la soja, el consenso del mercado anticipa cambios menores. Los analistas proyectan que la producción estadounidense se ubique en 121,7 millones de toneladas, apenas por debajo de la estimación previa de 121,8 millones, mientras que los stocks finales caerían de 8,5 a 8,3 millones de toneladas.
El estado de los cultivos continúa siendo favorable. El 63% de los lotes se encuentra en condición buena a excelente, un porcentaje inferior al 69% registrado hace un año, aunque las previsiones climáticas indican lluvias y temperaturas más moderadas para los próximos días, un escenario que aporta tranquilidad.
En el frente internacional, China volvió a mostrarse activa en el mercado estadounidense. El gigante asiático concretó compras por unas 6 millones de toneladas como parte del compromiso anual de adquirir 25 millones de toneladas de soja de Estados Unidos. Sin embargo, las importaciones chinas de julio retrocedieron 1,6% interanual, hasta 11,48 millones de toneladas, debido a la menor demanda de harina de soja, asociada a la reducción del stock porcino.
"China está mostrando mayor actividad compradora, pero más vinculada al cumplimiento de compromisos comerciales con Estados Unidos que a un aumento genuino de la demanda interna. De hecho, el menor consumo de alimento para cerdos sigue generando preocupación", explicó Romano.
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En el plano local, la comercialización continúa mostrando escaso dinamismo. Los productores priorizan las ventas de maíz y sólo desprenden soja cuando aparecen mejoras puntuales en los precios. Hasta ahora la industria logró sostener el ritmo de molienda gracias al ingreso de soja paraguaya y girasol, aunque esa alternativa comienza a agotarse, lo que obligará a incrementar la originación local o reducir el procesamiento. Actualmente, apenas el 29% de la producción argentina tiene precio fijado, frente a un promedio histórico cercano al 36%, precisó el informe de Romano.
Maíz: expectativa por ajuste del Usda
En maíz, el mercado espera que el Usda recorte la producción estadounidense desde 406,4 hasta 404,7 millones de toneladas, mientras que los stocks finales bajarían de 45,5 a 43,8 millones de toneladas.
El contexto productivo también muestra señales de deterioro fuera de Estados Unidos. La proporción de cultivos en condición buena a excelente cayó al 61%, muy por debajo del 73% registrado un año atrás. Al mismo tiempo, la consultora Expana redujo en 4,6 millones de toneladas su estimación para la cosecha de la Unión Europea como consecuencia de la ola de calor.
En Argentina, la cosecha avanza con retraso. Hasta el momento se recolectó el 73,7% del área apta, frente al 89,3% registrado a igual fecha del año pasado y con un atraso de 12 puntos porcentuales respecto del promedio de la última década, producto del exceso de humedad.
Pese a ese escenario, los precios se mantienen firmes por la fuerte demanda internacional y el elevado volumen de embarques pendientes. El line-up supera actualmente los 2 millones de toneladas, mientras que las ventas de la última semana rondaron 1,2 millones de toneladas.
"El atraso de la cosecha genera demoras en las entregas, pero la demanda internacional sigue muy activa y sostiene los precios. Incluso esa fortaleza ya comienza a trasladarse a la campaña nueva", sostuvo Romano.
Trigo: el Mar Negro sostiene las cotizaciones
El mercado internacional del trigo continúa condicionado por el conflicto en el Mar Negro. Los ataques en la región mantienen restringido el tránsito marítimo y alimentan la incertidumbre sobre el abastecimiento global. Durante la última semana, un ataque ruso dañó un buque que transportaba trigo en el puerto de Odesa, mientras que Argelia evitó adquirir cereal de origen ruso y optó por comprar entre 540.000 y 720.000 toneladas a otros proveedores ante el riesgo de complicaciones logísticas.
En este contexto, el mercado espera conocer si el Usda ajustará las proyecciones de exportación para Rusia y Ucrania o si mantendrá sus estimaciones hasta contar con mayor información.
Mientras tanto, la campaña argentina muestra un panorama muy favorable. El 99,6% de los lotes presenta una condición entre normal y excelente y el 81,5% dispone de humedad adecuada u óptima.
Aunque todavía resta sembrar parte del sudeste bonaerense, las proyecciones indican que la cosecha nacional podría superar los 20 millones de toneladas, impulsada además por una menor oferta de Brasil. El país vecino redujo el área sembrada y enfrenta dificultades productivas, por lo que estima importar entre 8 y 10 millones de toneladas durante 2026, una situación que abriría mayores oportunidades para las exportaciones argentinas en la campaña 2026/27.
"Si Brasil confirma una cosecha menor, Argentina tendrá una excelente oportunidad para colocar su saldo exportable. Hoy los cultivos muestran un estado sanitario muy bueno y las perspectivas productivas siguen siendo muy favorables", concluyó Romano.
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Además de la evolución de los cultivos, los operadores mantienen la atención sobre distintos factores geopolíticos y macroeconómicos que podrían alterar la dinámica de los precios. Uno de ellos es la propuesta de Irán y Omán para reabrir el estrecho de Ormuz mediante el cobro de peajes de entre 5% y 7% del valor de la carga, una iniciativa rechazada por Estados Unidos y que genera incertidumbre porque las aseguradoras podrían retirar la cobertura de guerra a los buques que acepten esas condiciones.
A esto se suma la evolución de los precios internacionales de los alimentos. En julio, el índice de la FAO avanzó de 130,3 a 131,1 puntos, impulsado principalmente por el incremento del 3,4% en los cereales y del 2,8% en los aceites vegetales, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y las condiciones climáticas adversas, reseñó el informe.