Eliminatorias Sudamericanas
Viernes 06 de Octubre de 2017

La selección no late y camina por el precipicio de cara a Rusia

Argentina no pudo vulnerar a Perú en la Bombonera y complicó notoriamente la clasificación al Mundial. Tiene una vida más y el martes jugará a todo o nada ante Ecuador en Quito, donde si gana al menos se asegurará disputar el Repechaje

¿La Bombonera tiembla? ¿El estruendo de la gente se siente como en ningún lado? Tal vez. ¿El cambio sirvió para intimidar al rival? Pavadas. Verso. Los hinchas en las tribunas y los jugadores en la cancha. Ellos son los que deciden. Y el técnico que está al borde de la línea de cal. Eventualmente el árbitro incide. Y el contexto que debe armonizar el afuera, por supuesto. Es ese combo y ningún otro el que puede dejar a la Argentina por primera vez afuera de un Mundial después de 48 años. Ese tufillo a eliminación quedó tras el 0 a 0 con Perú, que de mínima, a una fecha del final, la deja hoy afuera de los 4 y hasta del Repechaje. Tan mal parada quedó la selección de Sampaoli, que los milagrosos goles de Tacuara Cardozo y Sanabria en Colombia lo mantuvieron conectado en el vestuario al respirador artificial. Sí. Gracias a eso, si le gana a Ecuador en la altura de Quito, irá al repechaje al menos. Pero claro, hay que ganarle primero caminando por el precipicio.


Ni la visita de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, tuvo correlato en suspicacias fundadas. Nadie intimidó a nadie desde las bandejas y tampoco aumentó las presiones. La tribuna apoyó siempre, hasta despidió el equipo con aplausos pero no hubo caso. Este equipo viene demasiado cargado de urgencias y no pudo descargarlas porque las respuestas futbolísticas, las que cuentan, no están. Porque hay un sólo jugador que puede hacer el milagro y el resto está, lejos, uno o dos escalones abajo de su talento.

Es más. Hay que decir que si se concretan los malos presagios el martes, no hay que circunscribir todo lo negativo a este nuevo empate de la era Sampaoli. Argentina creó situaciones de gol en cantidad suficiente como para ganarle al ordenado equipo de Ricardo Gareca. Mejor dicho, Lionel Messi las creó, el resto las desperdició, y en las que tuvo el único faro que guía aún el sueño mundialista, la mano cambiada que trae este proceso pareció jugar su parte, con un rebote milagroso que capturó en la boca del arco y dio en el palo.

Ahí hay que encontrar una de las respuestas a esta triste realidad. Ni por asomo Messi tiene a su lado jugadores con la estatura para acompañarlo, sobre todo en la tarea de lastimar al rival. No hay un Burruchaga, un Enrique, un Valdano como tenía Maradona. O hasta un Pasculli, clave en aquella clasificación del 85 con un gol convertido y un empujón a Chirinos para evitar que le saque el rebote en el palo al mismo Gareca.

Todos anoche parecieron bien actores de reparto, ni siquiera secundarios. No supieron resolver lo que Messi les hacía fácil. Menos el 9 local al que recurrió Sampaoli, congraciándose con el escenario anfitrión. Claro, tampoco antes con Icardi o Dybala y en los ciclos anteriores, con Higuaín y Agüero. No por nada, Argentina lleva apenas 16 goles en las eliminatorias, un promedio de menos de uno por partido jugado, y es el menor goleador apenas dos tantos por encima de Bolivia. Hasta el colista Venezuela convirtió más.

Argentina ni siquiera fue ayer la furia que había anticipado el Zurdo. El sí estuvo hecho una furia todo el tiempo parado detrás de la línea de cal, transmitiendo más nerviosismo que otra cosa. Quizás buscó que su equipo se lleve por delante al rival, algo que nunca ocurrió. Pero se insiste, no es que faltó esfuerzo y pero el karma es futbolístico. Y anímico también. Hace rato se sienten al borde del abismo y no parecen capaces de evitarlo.

Pero lo dicho, la debacle no se puede circunscribir al 0-0 de anoche. Tampoco exclusivamente a este miniciclo de tres pardas. Este proceso de las eliminatorias tiene todas las señales de la crónica de una muerte anunciada. La de un fútbol argentino inmerso en un profundo cono de sombras desde la muerte de Julio Grondona, que se llevó al Tata Martino y al Patón Bauza, y amenaza también cargarse al Zurdo Sampaoli. Un cimbronazo difícil de digerir, tanto como que Rusia 2018 se quede sin el mejor del mundo en sus canchas. Ya dejó de ser una simple amenaza. Es posible que ocurra, más allá de que, paradójicamente, si gana depende de sí mismo porque se asegurará el repechaje con Nueva Zelanda.

A tal punto llegó la desazón anoche en el final, que en La Bombonera primero se gritó el empate de Ecuador y, cuando Chile desniveló de nuevo, los increíbles dos goles de Paraguay en Colombia que le habilitan esta chance. Quién sabe, quizás pese a todo, Dios sea argentino.

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