Iglesia
Sábado 15 de Octubre de 2016

El Papa vuelve a sorprender, ahora renunció a la residencia de verano

Los magníficos aposentos privados del Castel Gandolfo y sus jardines serán convertidos en un museo y abiertos al público.

El Papa Francisco renunció definitivamente a su palacio de verano en Castel Gandolfo, a 25 kilómetros al sureste de Roma, cuyos aposentos privados serán ahora abiertos a los turistas, anunció ayer el Vaticano.

El Papa argentino, decidido partidario de la humildad, ya había renunciado al principio de su pontificado a las suntuosas dependencias vaticanas y se ubicó en un pequeño departamento de tres habitaciones de la residencia Santa Marta en el pequeño Estado.

Tampoco ha dormido nunca en Castel Gandolfo, cuyos departamentos se convertirán en un museo que será inaugurado oficialmente el viernes 21, con un concierto de música popular china.

El Papa ya abrió al público los jardines a la italiana de la Villa Barberini de Castel Gandolfo en 2014, previa reservación de grupos.

Desde hace un año también es posible acudir a esos jardines a bordo de un tren antiguo desde la estación del Vaticano, y visitar una galería con los retratos de 51 Papas en el primer piso.

El Papa Juan Pablo II (1978-2005) pasó largas vacaciones en Castel Gandolfo, y Benedicto XVI (2005-2013) también.

Según fuentes a las que ha tenido acceso Infovaticana, el Papa Francisco está cansado de que el Vaticano sea "la última corte de Europa", y no comprende cómo se puede mantener una villa de 55 hectáreas para que el Papa pase apenas unas pocas semanas al año.

Con el dinero que se recaude de las entradas vendidas se contribuirá a cubrir el déficit de las cada vez menos maltrechas cuentas vaticanas.

El pasado verano, tanto el Papa Francisco como el Papa emérito Benedicto XVI evitaron realizar el tradicional descanso estival en Castel Gandolfo. De hecho, Francisco ha estado en esa residencia en contadas ocasiones y fuentes cercanas al Pontífice señalan que él nunca veranea, sino que en la época estival el Santo Padre se dedica a rezar más y releer los clásicos, pero no se "toma vacaciones".

Esta decisión del Papa de convertir Castel Gandolfo en un museo no ha sido bien vista por todos, y es que algunos curiales se preguntan que ocurrirá si el próximo Papa quiere recuperar la villa para su uso privado. El ha sido muy claro a este respecto: si el próximo Papa quiere ir a Castel Gandolfo, que cierre el museo al público y vaya a descansar, pero Francisco no lo hará.

La tradición de los pontífices de veranear en Castel Gandolfo se remonta al siglo XVII. Urbano VIII fue el primer Papa que decidió acondicionar la antigua fortaleza de los Gandolfi-Savelli para que los pontífices pudieran utilizarla como residencia en la época estival.

Desde entonces, los sucesores de Urbano VIII al frente de la Iglesia han ido reformando y ampliando la villa hasta convertirla en el bello enclave que es en la actualidad, donde los pontífices han encontrado paz y un lugar de descanso y oración.

Entre los lugares que los turistas podrán visitar ahora está el dormitorio destinado a los pontífices que visitaban la villa. Es un habitación con ventanas con vista al mar, sin duda, el lugar más privado de todo el palacio.

Después del desembarco estadounidense en Anzio en enero de 1944, los alrededores de Castel Gandolfo se convirtieron en uno de los teatros de batalla más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. La cama de esa cámara, como de otras habitaciones, fue destinada a las parturientas que en esos meses tan terribles dieron a luz unos cuarenta niños, que luego fueron llamados "los hijos del Papa".

Más allá de la casa, hay una pequeña capilla privada donde los Papas han podido llevar a orar en soledad. Aquí, entre otras cosas, también se arrodillaron Benedicto y Francisco unos pocos días después de la elección de este último.

Un poco más adelante está la biblioteca del Santo Padre y el estudio donde los Papas se han dedicado a escribir encíclicas y preparar homilías. A continuación le sigue la Sala de los Suizos, llamada así porque desde 1506 monta guardia los soldados al servicio del pontífice. También hay una Sala del Consistorio, que generalmente fue utilizada solamente la reunión oficial del Colegio de cardenales con el Papa.

Juan XXIII amaba la residencia de verano porque desde allí podía alejarse de vez en cuando sin avisar a nadie. Y Juan Pablo II sorprendía a los empleados y a sus hijos jugando con ellos en los jardines. En castillo también recuerdan que por las noches de verano se podían oír las notas del piano en el que Benedicto ejecutaba piezas de Bach, Mozart y Beethoven. También es recordado al Papa Pío XI, quien en las villas aledañas a Castelgandolfo había creado una granja con cultivos, un gallinero y vacas lecheras. Ese establecimiento todavía suministra alimentos a la ciudad del Vaticano.

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