La breve pero intensa vida de Wanda Nara (22) sumó un nuevo capítulo en el que cambió la
escenografía argentina por la brasileña. Es que la ex vedette con Valentino Gastón, su primogénito
(que recién transita su primer mes de vida) debieron mudarse a Porto Alegre, donde el futbolista
Maxi López (24), su esposo y padre de la criatura, acaba de ser contratado por el conjunto local de
Gremio (equipo contra el que jugó ocho años atrás en su debut en la primera división de River).
Acompañada por sus padres, Andrés y Nora, y por su hermana menor, Zaira –que además es
la madrina de Valentino-, la blonda arribó al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza
pasadas las 21:40, e inmediatamente se dirigió a los mostradores de Gol Líneas Aéreas para realizar
el check-in correspondiente. En ningún momento se despegó de su pequeño hijo que cargó en una
práctica mochila cerca de su corazón. Antes de embarcarse en el vuelo 7.459, con destino a la
ciudad gaúcha, la flamante madre se refirió a esta nueva etapa que está por comenzar. “La
verdad es que ya estamos con ganas de llegar”, afirmó la ex participante de “Patinando
por un Sueño”, quien le contó a la revista Caras que se instalará durante los primeros días
de su estadía en el Sheraton, para luego abocarse a la búsqueda de una casa que puedan llamar
hogar.
A pesar de su vida mundana, que la llevó a cruzar el océano Atlántico para recorrer casi la
totalidad de Europa y vivir en la gélida Rusia, Wanda no se acostumbra a los cambios y, mientras
trata de calmar el llanto de su bebé, se refiriere a los pros y contras que ella encuentra en estas
variaciones. “Estoy contenta porque él está entusiasmado con el club, pero un poco triste
porque voy a extrañar a mis amigas de Rusia. Igualmente, seguro haré nuevas amigas en Brasil”
-concluyó al respecto-. Al despedirse de sus seres queridos, se refirió a un tema imposible de
eludir con el nacimiento de un hijo: los parecidos. “El bebé está cada día más hermoso, es un
sol, una cosita inimaginable. Tiene los ojitos claros, un color mezcla de los del padre y los míos.
Ahora sí, la trompita que tiene es igual a la mía” –comentó-. También hizo mención a
cómo vivió el ex River estos días la ausencia de ella y el pequeño fruto de su amor. “Está
como loco, extrañándonos. Recién me llamó para decirme que ya está preparada la cunita en el hotel
esperándolo a Valentino”, explicó.
En el aeropuerto de Porto Alegre, donde arribó pasada la medianoche, la aguardaba impaciente
su marido, quien con su notable físico distribuido en su 1,89 metro no tuvo ningún problema en
llevar todo el equipaje. La familia se encuentra hoy viviendo una nueva etapa. Ella encantada con
la bella ciudad y él muy contento con el pase a uno de los clubes más importantes del país vecino.




























